La crucifixión en la antigüedad
La crucifixión era una forma habitual de pena capital en el mundo antiguo, especialmente entre los romanos. Se utilizaba sobre todo para esclavos o criminales considerados especialmente graves. Consistía en atar o clavar al condenado a una gran cruz de madera, a menudo mientras aún estaba vivo, y dejarlo morir lentamente.
Los hechos según los Evangelios
Los relatos del Nuevo Testamento describen que Jesús de Nazaret fue arrestado y crucificado por los romanos en Jerusalén. A continuación se presenta la secuencia más aceptada por los cuatro evangelios.
1. Arresto
Jesús fue detenido en el huerto de Getsemaní por una tropa de soldados y autoridades religiosas.
2. Juicios
Fue llevado ante el sumo sacerdote Caifás y, posteriormente, ante el gobernador romano Poncio Pilato, donde se celebraron varios juicios.
3. Sentencia
Aunque Pilato no halló culpa en Jesús, cedió a la presión de la multitud que exigía su muerte y ordenó la crucifixión.
4. Camino al Calvario
Jesús recibió la cruz y la cargó hasta el lugar de la ejecución, llamado tradicionalmente Gólgota o “el lugar de la calavera”.
5. Crucifixión
Le despojaron de sus vestiduras y lo clavaron a la cruz junto a dos delincuentes. Los clavos atravesaron sus manos y pies, provocando un dolor insoportable.
6. Sufrimiento y muerte
En la cruz, Jesús padeció agonía física y angustia emocional. Oró a Dios, habló con sus seguidores y, tras varias horas, exclamó "¡Todo está cumplido!" antes de entregar su espíritu.
7. Sepultura
Sus discípulos retiraron el cuerpo de la cruz y lo enterraron en una tumba. La posterior resurrección es el fundamento central de la fe cristiana.
Si bien los detalles varían ligeramente entre los evangelios, todos subrayan la disposición de Jesús a sacrificarse por la salvación de la humanidad y la importancia de su muerte y resurrección en la teología cristiana.