La crucifixión en la antigua Roma
Los romanos empleaban la crucifixión como método de pena capital. Consistía en atar o clavar a la víctima a una cruz de madera y dejarla morir lentamente, una forma de castigo cruel y pública.
Este método se reservaba habitualmente para esclavos, rebeldes y delincuentes considerados especialmente peligrosos.
La ausencia de crucifixión en la cultura azteca
En contraste, los aztecas, aunque practicaban diversas formas de pena de muerte —como el sacrificio humano, la decapitación o el ahogamiento—, no utilizaban la crucifixión.
Sus castigos se centraban en rituales religiosos y en métodos que no involucraban la exposición prolongada en una cruz.