Los castigos de Zeus
Zeus, rey de los dioses del Olimpo, no toleraba la desobediencia. Cuando mortales o inmortales osaban desafiar su autoridad, los condenaba a penas eternas y a menudo crueles.
Prometeo
Por haber robado el fuego y entregárselo a la humanidad, Zeus lo encadenó a una roca en el Cáucaso. Cada día un águila le devoraba el hígado, que volvía a regenerarse para sufrir de nuevo.
Sísifo
El astuto rey de Corinto intentó engañar a la muerte. Como castigo, Zeus lo condenó a empujar una enorme piedra cuesta arriba en el Tártaro; cada vez que la piedra alcanzaba la cima, rodaba hacia abajo, obligándolo a repetir la tarea eternamente.
Ixión
Al intentar seducir a Hera, la esposa de Zeus, Ixión fue atado a una rueda que arde perpetuamente, girando sin cesar como símbolo de su culpa.
Tántalo
Por haber asesinado a su propio hijo y ofrecérselo a los dioses, Zeus lo condenó a un tormento interminable: permanecer en un salón con una fuente de agua que siempre se retiraba cuando intentaba beber y bajo un árbol con frutas que jamás podía alcanzar.
Los Titanes
Tras la guerra contra los dioses olímpicos, Zeus lanzó a los Titanes al Tártaro, un abismo profundo bajo la tierra, donde fueron encerrados para siempre.