Zeus es una deidad de la mitología griega, no una persona real. Por ello no posee una edad cronológica ni una dirección física que pueda considerarse su último domicilio.
En los relatos clásicos se le describe como un ser inmortal y atemporal, cuyo origen y existencia trascienden el paso del tiempo. Así, cualquier intento de asignarle una edad o una ubicación concreta carece de sentido dentro del contexto mitológico.