Introducción de cultivos nuevos
El Intercambio Colombino permitió que cultivos originarios de América, como el maíz, la papa y el tomate, se difundieran por Europa, África y Asia.
Estos alimentos se convirtieron en básicos de la dieta de numerosas regiones, incrementando la disponibilidad de calorías, mejorando la nutrición y reforzando la seguridad alimentaria.
Su adopción favoreció el crecimiento demográfico y la diversificación agrícola, sentando bases para el desarrollo de las sociedades modernas.