Imperialismo y auge del nacionalismo
La competencia entre las potencias europeas por colonias y recursos provocó una rivalidad creciente. Cada nación buscaba demostrar su supremacía, lo que alimentó un fuerte sentimiento nacionalista y la necesidad de imponerse sobre los demás.
Disputas territoriales
La adquisición de colonias y territorios generó conflictos fronterizos entre las grandes potencias. Un ejemplo claro son las rivalidades históricas entre Francia y Gran Bretaña por el control del norte de África y el Oriente Medio.
Carrera armamentista
Al intensificarse las tensiones, los países europeos aumentaron sus presupuestos militares. Cada nación trató de superar a sus rivales en número y tecnología de armas, creando una peligrosa carrera armamentista.
Alianzas estratégicas
Para protegerse de posibles amenazas, las potencias firmaron pactos y alianzas mutuas. Estas redes de compromisos hicieron que cualquier conflicto local pudiera escalar rápidamente, dificultando la solución pacífica.
Asesinato del archiduque Francisco Fernando
En 1914, el heredero del trono austrohúngaro fue asesinado por un nacionalista serbio. Este hecho desencadenó una serie de movilizaciones y declaraciones de guerra que culminaron en el estallido de la Primera Guerra Mundial.