Estado legal
Las mujeres eran consideradas menores de edad bajo la tutela de sus padres o esposos. No podían poseer bienes a su nombre ni celebrar contratos sin la autorización masculina.
La herencia se transmitía mayormente a los varones, lo que limitaba sus derechos sucesorios. Además, estaban excluidas del voto y de cargos públicos.
Matrimonio y familia
Los matrimonios se organizaban según conveniencias sociales y económicas, no por elección personal. Dentro del matrimonio, la mujer debía obedecer a su marido y no podía solicitar el divorcio sin una causa legal.
La violencia doméstica era frecuente y las víctimas contaban con escasas vías de protección.
Educación y trabajo
Las oportunidades educativas eran reducidas; la mayoría de las niñas sólo aprendían a leer, escribir y habilidades domésticas.
Su papel se centraba en el hogar: labores domésticas, cuidado de los hijos y gestión del hogar. Los oficios y gremios estaban reservados en gran medida a los hombres, lo que dificultaba el acceso de las mujeres a otras profesiones.
Normas sociales y culturales
Se esperaba que fueran sumisas, castas y obedientes. La literatura y el arte de la época las representaban como inferiores a los hombres.
La movilidad social era limitada y debían ajustarse a los modelos de comportamiento propios de su clase.
Protección legal
Contaban con escasa protección frente a delitos como la violación o la violencia doméstica. El sistema judicial favorecía a los hombres, lo que dificultaba que las mujeres obtuvieran justicia.
Existen variaciones y excepciones, pero en conjunto, la situación de las mujeres en la Inglaterra prerreformista era de derechos y oportunidades muy restringidos en comparación con los hombres.