Paleolítico
El Paleolítico, que abarca desde hace unos 2,6 millones de años hasta aproximadamente el 10 000 a.C., estuvo dominado por sociedades de cazadores‑recolectores. Los grupos humanos eran nómadas y se desplazaban constantemente en busca de alimentos.
Su dieta incluía la caza de grandes animales como mamuts, rinocerontes lanudos y tigres dientes de sable, así como la recolección de raíces, frutos, nueces y semillas.
Se refugiaban en cuevas, abrigos rocosos y otras estructuras naturales. Las herramientas estaban fabricadas con piedra, madera y hueso; entre ellas se encontraban puntas de lanza, microlitos, hachas y garrotes. El dominio del fuego, que utilizaban para cocinar, calentarse y ahuyentar a los depredadores, marcó un hito fundamental en su supervivencia.
Mesolítico
El Mesolítico, que se extiende aproximadamente entre el 10 000 a.C. y el 5 000 a.C., representa una fase de transición. Aunque la mayoría de las comunidades siguieron siendo nómadas y dependían de la caza y la recolección, comenzaron a aparecer nuevas tecnologías.
Se desarrollaron herramientas más pequeñas y especializadas (microlitos), y en varias regiones surgieron los primeros indicios de domesticación de animales como cabras, ovejas y cerdos. Asimismo, se cultivaron los primeros cultivos —trigo, cebada y legumbres— y se fabricó cerámica para almacenar alimentos y agua.
Los asentamientos se volvieron más permanentes: se construyeron chozas de madera, barro y pieles, y se empezaron a establecer campamentos estacionales que facilitaban la gestión de recursos.
En conjunto, la vida en el Paleolítico y el Mesolítico exigía una adaptación constante al entorno. La búsqueda de alimentos, la producción de armas y la construcción de refugios eran actividades diarias. Con el perfeccionamiento de las herramientas y el surgimiento de la agricultura, estas sociedades sentaron las bases para la complejidad social del Neolítico.