Historia antigua

Caldo negro, la comida de los espartanos

Introducción

Si bien la cocina de la Grecia antigua se caracterizaba por su austeridad, la gastronomía espartana era aún más estricta y sobria. Algunos de sus platos resultaban tan poco apetecibles que nunca salían de Laconia, y los poetas cómicos atenienses se burlaban de ellos.

El Caldo negro

El plato emblemático de Esparta era el Caldo negro, base fundamental de su dieta. No se conserva ninguna receta detallada, pero fuentes antiguas describen una sopa oscura preparada con carne de cerdo, sangre, sal y vinagre, que al hervir adquiría un color negro y contenía trozos de carne.

Primeras referencias

La mención más antigua aparece en la comedia Los mineros de Ferécrates (mediados del siglo V a.C.), donde una mujer que regresa del inframundo asegura haber visto "caldo negro" fluir por las calles.

Caldo negro, la comida de los espartanos

El nombre griego, μέλας ζωμός (mélas zōmós), significa “sopa negra”. Plutarco lo menciona en su Vida de Licurgo (siglos I‑II d.C.) como el plato más famoso de Esparta.

Costumbres y rituales

Según Plutarco, los ancianos se limitaban a beber el caldo, mientras que la carne se reservaba para los jóvenes. Algunos estudiosos interpretan esto como que los trozos de carne se retiraban para servirlos a los espartanos en edad militar.

Una anécdota cuenta que un rey de Ponto, curioso por probar el caldo, pidió a un cocinero espartano que lo preparara. El rey lo encontró repugnante y el cocinero respondió que solo quien se bañara en el río Eurota podría apreciarlo, subrayando que el sabor era propio de los nacidos en Esparta. Cicerón relata una versión similar con Dionisio de Siracusa.

Caldo negro, la comida de los espartanos

En el siglo III d.C., el poeta cómico Euphrón menciona a Lamprías como supuesto inventor del caldo en su obra Los hermanos, aunque la credibilidad es discutible.

El papel del Caldo negro en la sociedad espartana

Algunos investigadores sitúan el caldo como plato central del sisitia, la cena colectiva que los ciudadanos espartanos tomaban al anochecer. Cada participante pagaba una cuota mensual para comprar los alimentos, y la asistencia era obligatoria, reforzando la cohesión del grupo.

Otros académicos sostienen que se trataba de una comida modesta, reservada a los ciudadanos más pobres durante el sisitia. Hans van Wees señala que el caldo no se consumía cotidianamente, pues requería el sacrificio de un animal; solo se servía en ofrendas o celebraciones especiales.

Caldo negro, la comida de los espartanos

No está claro si mujeres y niños lo consumían en el ámbito doméstico, ni si se servía durante campañas militares.

Significado social

Beber el caldo negro era señal de integración en la sociedad espartana. Plutarco relata que el general ateniense Alcibíades, al refugiarse en Esparta, intentó adaptarse a sus costumbres comiendo el caldo.

Caldo negro, la comida de los espartanos

Los propios espartanos sabían que su sabor no era apto para todos los paladares, por lo que rara vez lo ofrecían a visitantes extranjeros, como también indica Plutarco en su Vida de Agis y Cleómenes.

Equivalentes modernos

Platos contemporáneos que recuerdan al caldo negro son el dinuguan filipino, un guiso de carne y sangre de cerdo con ajo, chile y vinagre, y el Schwarzsauer del norte de Alemania, una sopa de sangre con morcilla y vinagre.