Tipos de viviendas en la civilización azteca
Casas comunes
La mayoría de los aztecas habitaba en viviendas sencillas de una sola habitación, construidas con adobe o una mezcla de barro y caña (wattle‑and‑daub). Estas casas tenían techos de palma o de paja y suelos de tierra compactada. Las paredes, a veces recubiertas con barro pulido, podían estar decoradas con pinturas de motivos religiosos o con bajorrelieves.
Viviendas colectivas y de barrio
En las ciudades como Tenochtitlán, las familias se agrupaban en calpulli, unidades vecinales que compartían patios y espacios comunes. Cada unidad contaba con varias casas contiguas que formaban un bloque residencial; aunque no eran "apartamentos" modernos, ofrecían alojamiento a decenas o cientos de personas dentro de un mismo complejo.
Residencias de la élite y palacios
Los nobles y el emperador vivían en estructuras más amplias y lujosas, conocidas como palacios. Estos edificios contaban con varios recintos, patios interiores, y a menudo estaban revestidos con piedra y estuco decorado. Los palacios se adornaban con relieves de jade, oro y plata, y servían tanto como residencia como centro administrativo.
En resumen, la arquitectura residencial azteca abarcaba desde modestas casas de una sola habitación hasta imponentes palacios, reflejando la diversidad social y la organización comunitaria de su sociedad.