En la época colonial, la educación de los modales combinaba la instrucción formal, la observación y la práctica diaria. A continuación, se describen los principales canales a través de los que los niños adquirían buenas maneras.
1. Padres y familiares
Los padres y otros miembros de la familia eran los primeros y más influyentes maestros. A través de la convivencia cotidiana corregían conductas y modelaban comportamientos apropiados, ya que los modales reflejaban el estatus social de la familia.
2. Enseñanzas religiosas
La religión impregnaba la vida familiar. Los sermones y catecismos resaltaban valores como la bondad, el respeto y la humildad, que constituían la base de la cortesía.
3. Libros de etiqueta
Se publicaron obras como The Polite Child's New Year Gift (1737) o The Gentlewoman's Companion (1673). Estos manuales detallaban cómo dirigirse a los mayores, normas de mesa y otras reglas de comportamiento.
4. Escuelas
Las escuelas coloniales incluían, además de lectura, escritura y aritmética, lecciones de moral y buen trato. Los maestros utilizaban ejemplos y ejercicios para reforzar la conducta adecuada.
5. Aprendizajes
Los aprendices vivían y trabajaban bajo la tutela de un maestro artesano o comerciante. Además de la formación técnica, el patrón instruía al joven en el respeto, la puntualidad y la discreción.
6. Observación social
Los niños imitaban a adultos y pares. Ver a los mayores saludar, ceder el paso o comportarse con delicadeza consolidaba la importancia del protocolo.
7. Clase social
Las familias acomodadas podían contratar tutores privados o inscribir a sus hijos en academias de etiqueta, mientras que las familias más humildes dependían mayormente de la transmisión oral.
8. Escuelas religiosas y seminarios
Conventos y colegios eclesiásticos ofrecían educación moral y de buenos modales, combinando la doctrina religiosa con la práctica cotidiana.
En resumen, la intensidad con la que se enfatizaban los modales variaba según la región, la cultura local y el nivel socio‑económico de cada familia.