Historia antigua

El derby de la aviación femenina

El derby de la aviación femenina
Amelia Earhart no es un caso aislado. A finales de los años veinte y treinta, muchas mujeres se lanzaron a la aviación con entusiasmo, convirtiéndola en un deporte elegante y arriesgado. En 1929 se celebró el primer “Derby de las mujeres”, una carrera aérea de California a Ohio, en la que participó también Earhart.

Pioneras que rompieron barreras

Las veteranas del aire observaban con una mezcla de indulgencia e ironía a estas aviadoras ataviadas con chaquetas de cuero. En menos de una década, algunas de ellas igualarían a los mejores pilotos masculinos.

En 1921 Adrienne Bolland cruzó los Andes; en 1929 Léna Bernstein sobrevoló el Mediterráneo y, dos años después, batió el récord femenino de duración. En 1935 Madeleine Charnaux alcanzó la altitud de 6 150 m en un avión ligero. Maryse Hilsz, exparacaidista conocida como la “atleta del aire”, voló de Istres a Saigón. En 1928 Maryse Bastié permaneció 38 horas en vuelo y, en 1936, cruzó el Atlántico Sur, hazaña que el año anterior logró la neozelandesa Joan Batten.

Hélène Boucher, la estrella de Francia

La aviadora más popular en Francia fue Hélène Boucher. Atractiva y femenina, al aterrizar quitaba con una sonrisa su cinta de cuero blanco mientras sacudía su melena castaña, conquistando al público. Alumna del legendario piloto Delmotte, que en 1935 batió el récord de velocidad para aviones de tierra con 505 km/h, Boucher alcanzó los 444 km/h a 1 000 m en 1934. Practicó acrobacias aéreas y compitió contra la alemana Vera von Bissing. El 30 de noviembre de 1934 murió en un accidente de entrenamiento, convirtiéndose en la encarnación de la “joven de Francia”.

Aviación femenina en EE. UU. y Reino Unido

En Estados Unidos y Gran Bretaña había aún más mujeres al mando de aeronaves. La inglesa Amy Johnson cruzó el Atlántico hasta Australia y realizó varias expediciones antes de convertirse en piloto de transporte. También destacaron Lady Bailey, Lady Heath y, junto a Amelia Earhart, Jacqueline Cochran, que ascendió a 10 000 m y ganó el Trofeo Bendix. Otras nombres son Eleanor Smith, Ruth Nichols y la alemana Hanna Reitsch, famosa por aterrizar cerca del búnker de Hitler en Berlín durante la ocupación rusa.

Participación en carreras intercontinentales

Las mujeres también compitieron en grandes pruebas intercontinentales. En 1936 Amy Johnson y Miss Salomon volaron la ruta Londres‑Cabo. Dos años antes, veinte competidoras disputaron el London‑Melbourne en cinco etapas; el triunfo fue para Scott y Campbell Black a bordo de un De Havilland Hornet, que cubrió 18 185 km en 2 días 22 min 30 s.

Aviación militar y cruces épicos

En la aviación militar, aunque no se trataba de carreras, sí se organizaron vuelos grupales de gran envergadura. La noche del 5 al 6 de enero de 1933, bajo luces de búsqueda, catorce hidroaviones bimotor Savoia‑Marchetti despegaron del puerto italiano de Orbetello bajo el mando del mariscal Italo Balbo, Ministro de Aire, rumbo a Sudamérica. Dos de ellos sufrieron daños al despegar; los restantes, tras escala en la Guinea portuguesa, cruzaron el Atlántico bajo lluvias tropicales y comunicaciones difíciles, y once llegaron a Natal para continuar hacia Río de Janeiro.

Al año siguiente, Francia brilló con el “Crucero Negro” del general Vuillemin, que lideró una escuadrilla de treinta aviones en África, de los cuales veintiocho regresaron a Le Bourget.

En 1933 Balbo volvió a cruzar el Atlántico Norte con su escuadrón, demostrando la calidad de los aviones italianos, ya probada en la Copa Schneider contra los británicos. En 1934 el piloto Francesco Agello batió el récord mundial de velocidad con su Macchi‑Castoldi de 3 100 hp, alcanzando 709 km/h. Cinco años después, el alemán Fritz Wendel, al mando de un Messerschmitt‑109 de 1 000 hp, superó los 755 km/h.

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