Diocleciano
- Tetrarquía: Dividió el Imperio en cuatro regiones administrativas, cada una gobernada por un emperador distinto, lo que mejoró la gestión y redujo el riesgo de guerras civiles.
- Reformas fiscales: Introdujo un nuevo sistema tributario más equitativo, aliviando la carga sobre los sectores más pobres y la clase media.
- Control de precios: Intentó regular los precios para frenar la inflación; aunque con resultados mixtos, logró cierta estabilización.
- Reformas militares: Reorganizó el ejército y creó nuevas unidades más eficaces contra los enemigos del Imperio.
Constantino
- Edicto de Milán (313 d.C.): Legalizó el cristianismo, garantizando la libertad de culto y permitiendo la construcción de iglesias.
- Nueva capital: Trasladó la capital de Roma a Bizancio, rebautizada como Constantinopla, una posición estratégica más defendible.
- Reformas administrativas: Continuó y amplió las reformas de Diocleciano, haciendo la burocracia más eficiente.
- Reformas militares: Mejoró la organización y el equipamiento del ejército, reforzando su capacidad operativa.
Estas medidas estabilizaron el Imperio y le permitieron perdurar varios siglos más.