En Irán, la expresión Marco Polo se usa para describir a una persona que viaja mucho y, al fin, necesita volver a casa. En persa, marcopolò (con acento en la última vocal) conserva ese sentido.
Duración de sus viajes
El viajero veneciano estuvo fuera de su ciudad natal durante más de 24 años, entre 1271 y 1295. Su relato recoge el conocimiento del mundo asiático del siglo XIII, funcionando como un auténtico vademécum del Oriente medieval.
El Milión y su importancia
El libro, conocido como El Milión, fue fundamental para la historia occidental, pues sirvió de base para la Mapa de Fra Mauro y se cree que inspiró los viajes de Cristóbal Colón, lo que a su vez condujo al descubrimiento de las Américas.

¿Qué contiene el libro?
El Milión no es un diario de viaje, sino una recopilación de lo que Marco vio y escuchó. Carece de detalles sobre rutas y horarios, y está dividido en 183 capítulos según el esquema del Magliabechiano. Su título original, en francés, era Le livre de Marco Polo, citoyen de Venise, appelé le Milion, où l'on conte les merveilles du monde (El libro de Marco Polo, ciudadano de Venecia, llamado Milión, donde se narran las maravillas del mundo).
Origen del nombre actual
El nombre con el que lo conocemos proviene de una distorsión del apodo de la familia Polo: “Emilione”.
Existen más de 150 traducciones del Milión, entre ellas versiones en francés, latín y el dialecto veneciano. La más importante, y la que se considera original, está escrita en latín.

Autoría y contexto histórico
El texto fue escrito por Rustichello da Pisa, bajo la dictadura de Marco Polo mientras ambos estaban presos en Génova. Durante sus viajes a China, Marco pasó dos períodos prolongados en la antigua Persia: entre 1272‑1273, al inicio del viaje acompañado de su padre Niccolò y su tío Matteo; y entre 1293‑1294, al regresar de la corte de Kublai Khan y después de haber llevado a la princesa Kokacin a Persia. En total, su travesía por Asia duró tres años y medio.
La Ruta de la Seda cruzaba Persia longitudinalmente, enlazando el Mediterráneo con el Lejano Oriente. Pasaba por ciudades como Ecbatana (actual Hamadán) y Mashhad**,** continuaba hacia Afganistán y, por una variante marítima, subía desde Hormuz por la meseta central iraní hasta Tabriz, en la frontera con Turquía.

Persia bajo los mongoles
La invasión mongola del mundo islámico comenzó en 1221 y se consolidó en 1258 con la conquista de Bagdad. Marco describe ocho dominios persas (incluyendo ciudades como Isfahán, Shiraz y Qazvin) “bajo el dominio del rey tártaro del Este”. Aunque la civilización fue subyugada, la relativa unidad política impuesta por los mongoles facilitó el comercio y los viajes, sobre todo gracias a los paizas, placas de oro que actuaban como pasaportes del Gran Khan.
Geografía y monumentos que aún perduran
Muchas de las ciudades descritas por Marco siguen en pie. En Yazd se conserva el Jasdi mencionado en el Milión, una ciudad de adobe en el borde del desierto de Dasht-e Kavir y Dasht-e Lut. Yazd alberga las famosas Torre del Viento (badgir), construidas para captar la brisa y enfriar los hogares. Por otro lado, la fortaleza de Bam, inmortalizada en la película “El desierto de los tártaros”, fue destruida por el terremoto de 2003.
Marco apenas menciona la magnificencia del Palacio Real de Persépolis, que hoy yace medio enterrado bajo la arena, pero sí alude a la “Árbol de la Soledad” en la frontera norte de Persia, lugar donde se dice que se enfrentaron Alejandro Magno y Darío.

Economía y vida cotidiana
El relato está lleno de observaciones sobre el comercio: frutas exóticas, algodón, trigo, cebada, mijo, caballos, asnos, oro y seda. Los bazares de Tabriz, Teherán, Shiraz e Isfahán siguen ofreciendo abundantes joyas de oro, plata y piedras preciosas. El oro continúa cumpliendo una doble función: ornamental en celebraciones y como reserva de valor.
Religión y creencias
Marco muestra curiosidad por las religiones locales. En Yazd, la mayor comunidad zoroástrica de Irán mantiene el Templo del Fuego Eterno (Ateshkadeh), cuyo fuego arde sin interrupción desde 470 d.C.. A 15 km al sur se encuentran las Torres del Silencio, donde los zoroástricos dejaban los cuerpos a los buitres para no contaminar la tierra. Cerca está el Templo del Fuego Chak‑Chak, famoso por una cueva de la que brota agua que los peregrinos recogen en pequeños recipientes.
En el Milión también aparecen referencias a los musulmanes, a los que Marco llama “sarracenos”, reflejando los prejuicios cristianos de la época. Además, describe a los “asasiníes del Viejo del Monte”, la secta nizarí fundada por Hassan Sabbah. Según la leyenda, sus miembros consumían “hashish” y se dedicaban a asesinatos políticos; su fortaleza de Alamut cayó en manos de los mongoles a mediados del siglo XIII.
Resto del legado
Hoy, el pueblo a los pies de la montaña donde estuvo Alamut lleva el nombre de Gazorkhan, el líder que acabó con la dinastía de los “viejos del monte”. Las ruinas están en proceso de restauración y los campos de arroz, trigo y algodón sustituyen a los jardines que Marco describió.
Los apicultores de la zona siguen produciendo la miel que el viajero mencionó, al igual que los “ríos de vino, leche y agua pura” y las “bellas mujeres” que, según la tradición, el Viejo del Monte ofrecía a sus hombres.