Historia antigua

Los chinos sin aliento: el colapso de la ofensiva china en la Guerra de Corea

Los chinos sin aliento: el colapso de la ofensiva china en la Guerra de Corea

Contexto de la ofensiva china

En la primavera de 1951, la 29ª Brigada Libre de voluntarios se convirtió en el principal obstáculo para el avance chino en la península coreana. La heroica defensa de los británicos en Imjin River frenó el impulso de las fuerzas del Ejército Popular de Liberación, paralizando su avance durante tres días y provocando su posterior colapso, lo que permitió a las tropas de la ONU retirarse en orden.

Detención del retroceso (25‑29 de abril)

El 25 de abril, el movimiento de retirada se detuvo a pocos kilómetros al norte de Seúl. Alrededor de la capital surcoreana, la ONU instaló una barrera de tanques, vehículos blindados y cañones. Los chinos intentaron, sin éxito, lanzar la mayor parte de sus tropas contra esa línea. Los intentos de flanqueo también fracasaron. El 29 de abril, una fuerza aérea de la ONU impidió que 6 000 soldados chinos cruzaran el estuario del río Han en transbordadores.

Resultados de la primera fase

En esa semana, la ofensiva china perdió impulso: 80 000 soldados muertos o heridos para ganar apenas 55 km de terreno. Las bajas de la ONU fueron de unas 7 000 personas.

Segunda fase de la ofensiva de primavera (15‑20 de mayo)

Durante la segunda fase, iniciada el 15 de mayo, las bajas chinas aumentaron a 120 000 hombres. El 20 de mayo, el Cuerpo 3 surcoreano fue aplastado en Inje y los escasos avances territoriales se vieron rápidamente revertidos por la contraofensiva de la ONU.

El 30 de mayo, las tropas de la ONU retomaron la línea conocida como "Kansas", situada en el paralelo 38. Algunas unidades surcoreanas, apoyadas por la artillería naval, llegaron a Kangson, a 55 km al norte del paralelo.

Estancamiento y negociaciones (junio‑julio de 1953)

En junio, la defensa china en el llamado "Triángulo de Hierro" se reforzó considerablemente. La ONU logró tomar Chorwon y Kumhwa el 12 de junio, neutralizando el triángulo, pero su ritmo comenzó a decaer.

El 23 de junio, Jacob Malik, representante de la URSS en la ONU, propuso iniciar conversaciones de alto el fuego. Las negociaciones, que se desarrollaron en Kaesong, se arrastraron hasta el 27 de julio de 1953 debido a las disputas de los delegados comunistas.

El conflicto al final de la guerra

Durante los dos años de negociaciones, los combates se limitaron a escaramuzas breves pero violentas. Curiosamente, las fuerzas comunistas aumentaron su número a 800 000 combatientes a finales de 1952, equipados con armamento ruso moderno, incluidas baterías antiaéreas. Sin embargo, la superioridad aérea de la ONU les impidió explotar ese potencial, obligándolas a una guerra de subsistencia centrada en la logística.

Desde finales de 1950, los comunistas intentaron arrebatar el control del aire a los pilotos de la ONU, pero la diferencia de experiencia fue abismal. De los 114 aviones comunistas perdidos, la Fuerza Aérea de la ONU destruyó o dañó 2 135 aeronaves enemigas, entre ellas 838 MiG‑15. En la fase final, la proporción fue de 13 MiG‑15 destruidos por cada F‑86 estadounidense.

En términos humanos, las bajas fueron desproporcionadas: alrededor de 2 000 000 de soldados chinos y norcoreanos muertos o heridos, frente a aproximadamente 383 000 de la ONU. Los prisioneros contabilizaron 171 000 comunistas y casi 93 000 miembros de la ONU.

Lecciones y consecuencias

La Guerra de Corea no produjo cambios territoriales significativos; la frontera entre el Norte comunista y el Sur pro‑occidental apenas se movió. Sin embargo, el conflicto obligó a ambas partes a moderar sus posturas y a evaluar con mayor realismo la determinación del adversario. China emergió como una entidad más resoluta, que ya no podía considerarse un simple actor colonial.

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