Industria es la concentración de actividades productivas que transforman materias primas en bienes para diversos usos y consumos.
Su importancia es tal que casi todo lo que consumimos y utilizamos diariamente ha sido procesado o fabricado por la industria.
Evolución de la industria
Históricamente la industria ha pasado por tres etapas principales: artesanía, manufactura y producción mecanizada.
Artesanía
En esta fase el productor (artesano) realizaba todas las operaciones, desde la elaboración hasta la comercialización del producto. Este modelo predominó hasta el siglo XVII, aunque todavía persiste en varios países.
Manufactura
Se caracteriza por la división del trabajo: cada operario ejecuta una tarea específica o se encarga de una parte del proceso. Aunque ya se utilizaban máquinas simples, la producción dependía esencialmente del trabajo manual. Esta etapa marcó la transición del artesano al asalariado y definió la primera fase del capitalismo (siglos XVII‑XVIII).
El término "manufactura" también se emplea para referirse a los productos industrializados.
Producción mecanizada
Iniciada en el siglo XVIII con la Revolución Industrial, esta etapa se define por el uso masivo de máquinas y fuentes de energía como el carbón y el petróleo, la producción a gran escala y una alta especialización del trabajo.
Durante la Primera Revolución Industrial la mecanización se extendió del sector textil a la metalurgia, empleando a gran número de trabajadores.
Desde finales del siglo XIX, conocida como la Segunda Revolución Industrial, la adopción de nuevas tecnologías permitió la fabricación de productos industriales en grandes centros, y surgieron empresas multinacionales con filiales en varios países.
Tras las dos guerras mundiales, a mediados del siglo XX, la movilidad del capital y la revolución tecnológica intensificaron la internacionalización de la economía, dando paso a la Tercera Revolución Industrial y a la globalización.
Lee más sobre fordismo y taylorismo.
Industria 4.0
La industria actual está viviendo una transformación tan profunda como la Revolución Industrial, conocida como Industria 4.0. Esta nueva fase combina tres pilares: progreso tecnológico, digitalización e innovación.
1. Progreso tecnológico
La reducción de costos y la mayor disponibilidad de ordenadores han permitido la creación de máquinas más potentes y asequibles. La automatización industrial reduce costos de producción y mejora la calidad del producto. Los softwares integran las líneas de producción, dando origen a fábricas inteligentes en las que sensores, máquinas y productos intercambian información en tiempo real.
El sector automotriz es uno de los más robotizados del mundo: robots con brazos mecanizados realizan desde el ensamblaje hasta las pruebas finales de calidad, mientras que un reducido número de operarios supervisa todo desde sus pantallas.
2. Digitalización masiva
La enorme cantidad de datos digitales disponibles cubre todo el ciclo de vida del producto: concepción, pruebas con nuevos materiales, diseño, arquitectura de la fábrica, organización de la línea, gestión de inventarios, etc. Tecnologías como la simulación 3D ya se usan para validar prototipos antes de su fabricación.
Ver también: Sociedad de la información.
3. Innovación
Los avances en innovación permiten recombinar tecnologías existentes y aportar mejoras en diseño, nuevos materiales, gestión y procesos productivos. En apenas 15 años, la computación y el internet han revolucionado la industria, con mayor presencia en EE. UU., Japón y Europa.
Esta evolución tecnológica elimina ciertos puestos de trabajo, mientras que la demanda de mano de obra calificada crece rápidamente.
Industria brasileña
Un país industrializado no solo genera empleo, sino que también cubre gran parte de sus necesidades de consumo interno, reduce importaciones y aumenta exportaciones.
Brasil busca fomentar la actividad industrial a pesar de sus desigualdades económicas y regionales. A continuación, se muestra la distribución espacial de las industrias en el territorio nacional.
Según datos del Portal de la Industria, en 2017 el sector aportó alrededor de R$ 1,2 billones al PIB, lo que equivale al 22 % del total económico del país.
No obstante, el crecimiento industrial se ve limitado por la escasez de mano de obra calificada y, sobre todo, por la alta carga tributaria, lo que mantiene la capacidad instalada por debajo de su potencial.
Lecturas relacionadas
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