Historia antigua

Plantas, cactus y algas: arqueobotánica en la costa del desierto de Atacama

Plantas, cactus y algas: arqueobotánica en la costa del desierto de Atacama

La historia de la humanidad se ha narrado a través de múltiples formas, medios y actores, creando discursos que varían según la comunidad y el momento histórico. Hoy, el discurso científico es uno de los más influyentes; aunque se le atribuye neutralidad, está condicionado por el contexto social de quienes lo proponen, validan y difunden. No todas las ideas científicas están al día; algunas persisten en la esfera pública aunque en la academia hayan sido reemplazadas o estén en proceso de revaluación. Ejemplos claros son las visiones androcéntricas y eurocéntricas en las Ciencias Humanas. La perspectiva andro‑céntrica sitúa al hombre como motor del cambio, basándose en actividades tradicionalmente masculinas, como la caza de grandes presas, y tiende a sobre‑valorar su papel en la evolución de sociedades pasadas. La visión eurocéntrica, por su parte, impone un modelo único de desarrollo y considera “normal” lo propio de su contexto, relegando a los territorios habitados por comunidades con formas de vida distintas a un segundo plano dentro de jerarquías que aún sitúan a Europa como centro civilizador.

Este sesgo es especialmente evidente al estudiar a los cazadores‑recolectores. Durante años se ha privilegiado la caza en los modelos explicativos, restando importancia a la recolección, pese a que esta implica prácticas, conocimientos y relaciones con el entorno fundamentales para comprender la historia humana y la antropización del planeta.

La importancia de la arqueobotánica

En este escenario, las plantas suelen aparecer solo como un recurso anecdótico, junto a la fauna menor o los recursos marinos. Esta visión se justifica en la escasa preservación de restos vegetales en sitios arqueológicos, a diferencia de huesos o herramientas de piedra que sobreviven mejor. Sin embargo, existen yacimientos bien conservados que revelan una abundancia de restos arqueobotánicos. El caso israelí de Ohalo II, con condiciones excepcionales de conservación, ha permitido identificar más de 60 000 restos vegetales en una superficie de 12 m2 y una cronología de 19 000 años BP (Weiss et al., 2008).

Esto demuestra que la ausencia de evidencia no equivale a evidencia de ausencia. Los avances metodológicos actuales permiten recuperar datos que no son visibles a simple vista. La arqueobotánica ha desarrollado técnicas específicas para obtener información vegetal: la antrocolía (estudio de madera carbonizada), la carpología (semillas), la palinología (polen) y el análisis de micro‑restos como fitolitos, almidones o tejido parenquimático carbonizado.

Los discursos sesgados también mantienen la idea de que solo ciertos paisajes son clave para entender el desarrollo humano, marginando aquellos que se alejan del marco europeo, como los desiertos.

Hábitats extremos: el desierto de Atacama

Los desiertos se definen como ecosistemas de clima árido, donde la escasa precipitación genera ambientes subáridos, semiáridos, áridos e hiperaridos. La escasez de agua obliga a los organismos que los habitan a adaptaciones extremas. En la imaginación colectiva, los desiertos son sinónimo de inhóspitos e infértiles, tanto para la vida como para la presencia humana. Sin embargo, los desiertos han sido habitados permanentemente por diversas poblaciones desde hace miles de años, con evidencia arqueológica en el Sahara, la Península Arábiga, Namibia, Kalahari, el desierto de Sonora y, por supuesto, el desierto de Atacama.

Plantas, cactus y algas: arqueobotánica en la costa del desierto de Atacama

En el norte de Chile, la costa del desierto de Atacama recibe escasas lluvias, con precipitaciones intensas ocasionales vinculadas al fenómeno de El Niño (Figura 1). Aun así, la camanchaca (niebla costera, Figura 2) genera una humedad relativa suficiente para sustentar comunidades vegetales como líquenes, herbáceas anuales, cactus y algunos arbustos. Estas plantas han sido utilizadas de forma continua por comunidades humanas como alimento, combustible, materia prima o medicina.

El proyecto ARVCODA – Archaeology of Plant Resource Consumption in the Atacama Desert – surge de una iniciativa intramuros del CSIC (Arqueología, desiertos costeros y visibilidad de recursos vegetales, 190405). Coordinado por el IMF‑CSIC y en colaboración con el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile (y otras instituciones como UCL, UAB, LMU München y la Universidad Católica del Norte), el proyecto busca evaluar metodologías y la visibilidad del registro arqueobotánico en la costa atacameña durante el Holoceno temprano y medio, periodos en los que se produjeron transformaciones paleoambientales y paleo‑oceánicas clave en los últimos 12 000 años.

ARVCODA aborda dos aspectos tradicionalmente marginados en los estudios de cazadores‑recolectores: el uso de plantas y su consumo en zonas desérticas. Se centra particularmente en el uso de la planta como combustible, dado que los fogones son comunes en los yacimientos y su análisis sistemático aporta valiosa información. La buena conservación de restos carbonizados facilita la investigación, y la combinación de técnicas (antrocolía, fitolitos, análisis de almidón, etc.) permitirá generar nuevos datos y afinar los ya existentes, contribuyendo a una visión más completa de los modos de vida y la gestión ambiental de las poblaciones costeras del Atacama antes del contacto europeo.

Algas y cactus

Además de identificar los recursos utilizados como combustible, ARVCODA explora la posible explotación de algas y cactus, recursos abundantes en la zona de estudio (Figura 3). En entornos desérticos y costeros su uso resulta lógico, pero pese a la abundante evidencia etnográfica que muestra su empleo en sociedades no industrializadas, su presencia arqueológica ha sido poco investigada.

Plantas, cactus y algas: arqueobotánica en la costa del desierto de Atacama

El caso de Monte Verde (sur de Chile, ~14 000 años BP) es emblemático por la identificación de restos de algas (Dillehay et al., 2008). En el norte de Chile su estudio ha sido escaso, probablemente por la dificultad de reconocerlas a simple vista. Sin embargo, en sitios con buena conservación de la costa atacameña se han encontrado evidencias (Ramírez & Quevedo 2000; Núñez et al. 1974). Los estratos compactos de ceniza en estructuras arquitectónicas‑funerarias desde el río Loa hasta Chañaral (ca. 5700‑4000 años BP) se interpretan como posibles usos de algas como combustible (Ballester & Gallardo 2011; Núñez et al. 1974; Salazar et al. 2015). Estas hipótesis están siendo puestas a prueba mediante análisis directos y experimentos arqueológicos (Hernández 2020).

Para complementar los enfoques arqueológicos, las técnicas de modelado y simulación permiten estudiar el consumo de combustible desde la perspectiva de comunidades virtuales que se desplazan por un territorio. Así, se pueden estimar volúmenes de algas depositadas, densidad poblacional y disponibilidad de combustibles alternativos, ofreciendo una herramienta adicional para evaluar el uso de algas como energía.

Los cactus, por su parte, han tenido presencia histórica en el discurso arqueológico de la zona norte de Chile, ya que sus espinas se empleaban para fabricar anzuelos y puntas de arpón (Llagostera 1989; Núñez & Santoro 2011). Además, los troncos de cactus se utilizaban como postes o elementos estructurales en construcciones funerarias (Llagostera 1989; Núñez et al. 1974).

Plantas, cactus y algas: arqueobotánica en la costa del desierto de Atacama

ARVCODA desarrollará metodologías para reconocer criterios diagnósticos que permitan identificar de forma fiable el uso de cactus o algas. Más allá de los macro‑restos visibles al microscopio, se explorarán indicadores como la presencia de oxalatos de calcio, característicos de los cactus. En el Holoceno temprano se estudiará el sitio San Ramón 15 (explotación minera con uso sistemático de combustible) y Alero 224A (campamento residencial). En el Holoceno medio se trabajará en Zapatero y Hornos de Cal, montículos de concha ocupados durante milenios.

Los resultados ofrecerán nuevas herramientas para comprender a las comunidades cazadoras‑recolectoras de la región y cuestionar enfoques no críticos. Así, la visión historiográfica de nuestro pasado se vuelve más rica y completa, superando sesgos de décadas que se centraron en aspectos limitados de la vida de estas comunidades. Una perspectiva más inclusiva nos ayuda a entender la naturaleza humana y cómo hemos estructurado las sociedades actuales a partir de las posibilidades que nos brinda el entorno.

Referencias

  • Ballester, B., & Gallardo, F. (2011). Prehistoric and historic networks on the Atacama Desert coast (northern Chile). Antiquity, 85(329), 875–889. https://doi.org/10.1017/S0003598X0006837X
  • Dillehay, T. D., Ramírez, C., Pino, M., Collins, M. B., Rossen, J., & Pino‑Navarro, J. D. (2008). Monte Verde: seaweed, food, medicine, and the peopling of South America. Science, 320(5877), 784‑786.
  • Hernández, V. (2020). Algae, fire and ashes. An experimental approach to the preparation of ash layers in ca. 6000‑4500 cal. AP of the Areica coast. Memoria para optar al título de arqueólogo. Universidad de Tarapacá, Chile.
  • Llagostera, A. (1989). Sea hunting and fishing (9000 to 1000 BC). In Prehistory. From its Origins to the Dawn of the Conquest (Hidalgo, J., et al., pp. 57‑79). Editorial Andrés Bello, Santiago.
  • Núñez, L., Zlatar, V., & Núñez, P. (1974). Caleta Huelén‑42: An early village in northern Chile: preliminary note. University Press, University of Panama.
  • Núñez, L., & Santoro, C. M. (2011). The archaic‑formative transit in the circumpuna and western valleys of the south central Andean: towards the "Neolithic" changes. Chungará (Arica), 43(SPECIAL), 487‑530.
  • Ramírez, M. & Quevedo, S. (2000). Finding of Lessonia nigrescens (Phaeophyceae) in the burial of the Tiahuanaco Atacameño Pisagua cemetery (Max Uhle Collection). Newsletter of the National Museum of Natural History, 49, 99‑108.
  • Salazar, D., Figueroa, V., Andrade, P., Salinas, H., Olguín, L., Power, X., Rebolledo, S., Parra, S., Orellana, H., & Urrea, J. (2015). Chronology and economic organization of the archaic populations of the Taltal coast. Atacameño Studies, 50, 07‑46. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-10432015000100002
  • Ugalde, P. C., McRostie, V., Gayo, E. M., et al. (2020). 13,000 years of sociocultural plant use in the Atacama Desert of northern Chile. Vegetation History and Archaeobotany. https://doi.org/10.1007/s00334-020-00783-1
  • Weiss, E., Kislev, M. E., Simchoni, O., Nadel, D., & Tschauner, H. (2008). Plant‑food preparation area on an Upper Paleolithic brush hut floor at Ohalo II, Israel. Journal of Archaeological Science, 35(8), 2400‑2414.