Historia antigua

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

La humillante derrota en la Guerra de Crimea dejó al Imperio ruso aislado y sin una flota poderosa en el Mar Negro. El zar Alejandro II, consciente de la necesidad de modernizar el país, lanzó un ambicioso programa de reformas que incluyó la abolición de la servidumbre y, sobre todo, la renovación del ejército. El general Dimitri Miliutin, ministro de Guerra entre 1861 y 1881, introdujo una planificación científica basada en estadísticas y reorganizó el Estado Mayor, los cuerpos de oficiales y la prensa militar para elevar el nivel de los reclutas, en su mayoría analfabetos.

Paralelamente, el ministro de Asuntos Exteriores Alejandro Gorchakov recuperó la posición de Rusia en la diplomacia europea. Los conflictos en Italia, los Ducados, la Guerra de los Seis Días y, sobre todo, la Guerra Franco‑prusiana, habían transformado a Alemania en la nueva potencia hegemónica de Europa Central, lo que permitió a Alejandro II enfrentar la "gran crisis del Este" que estalló en 1875 con revueltas en Bulgaria, Herzegovina, Serbia y Montenegro.

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

El Imperio otomano, a pesar de su victoria en Crimea, se encontraba en los años 1870 sumido en una profunda deuda externa y con su autoridad en los Balcanes cada vez más erosionada por el nacionalismo eslavo. Las represiones otomanas a los levantamientos fueron brutales; la prensa occidental difundió horribles crónicas de masacres, como la descrita por el corresponsal J. A. MacGahan, quien habló de “una montaña de cráneos y huesos”.

La guerra ruso‑turca de 1877‑1878

Respaldado por la opinión pública internacional, su alianza con Alemania y un ejército recién modernizado, el Imperio ruso declaró la guerra al Imperio otomano el 24 de abril de 1877.

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

El Ejército del Sur, compuesto por los cuerpos VIII, IX, XI y XII, más brigadas de rifles, una división cosaca y escuadrones de cosacos don, cruzó Rumanía, donde fue recibido como libertador. El 6 de mayo llegaron los cuerpos IV, XIII y XIV, elevando la fuerza rusa a 300 000 hombres. Entre los oficiales más destacados estaba el general Mikhail Skobelev, conocido por su amistad con el periodista MacGahan.

El ejército otomano de Rumelia reunía unos 160 000 soldados distribuidos en los fuertes del Danubio (Vidin, Ruse, Silistra, Shumen y Varna). Aunque los soldados eran competentes, la organización, la logística y el mando eran deficientes; sólo 1 600 de sus 20 000 oficiales habían recibido entrenamiento formal.

Los oficiales extranjeros, como el británico Valentine Baker (Baker Pasha), intentaron mejorar la disciplina otomana, aunque sus métodos y su pasado controvertido generaron tensiones.

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Un error estratégico otomano permitió a la vanguardia rusa cruzar el Danubio en Svishtov con poca resistencia. A finales de junio, las fuerzas rusas se dividieron en tres grupos: el del futuro zar Alejandro III avanzó hacia Ruse; el de Barón Nicolai von Krüdener se dirigió a Nicópolis; y el destacamento avanzado del general Iósif Gurko se encaminó hacia los Balcanes. Ante la amenaza, el sultán ordenó al general Osman Nuri Pasha reforzar la defensa en Plevna.

El asedio de Plevna

El 19 de julio, la división 5 del IX Cuerpo, bajo el general Schilder‑Schuldner, intentó tomar las posiciones otomanas en las colinas al noreste de Plevna, sufriendo 2 823 bajas. Los otomanos, dirigidos por Osman Pasha, fortificaron rápidamente una cadena de redoubts que resistió varios asaltos rusos.

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

El segundo asalto ruso, con 30 000 hombres, costó 169 oficiales y 7 136 soldados muertos o heridos, frente a unas 2 000 bajas otomanas. A pesar de los éxitos de Skobelev en los redoubts de Grivitsa y Lovcha, la guarnición de Plevna no se rindió.

Ante la imposibilidad de una victoria rápida, los rusos iniciaron un asedio prolongado. El destacamento de Gurko, reforzado con milicianos búlgaros, bloqueó el paso de Shipka, única vía de suministro para los otomanos. Tras cuatro batallas decisivas en esas montañas, la guarnición se rindió el 10 de diciembre, abriendo el camino hacia Estambul.

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

El 4 de enero de 1878, después de una feroz ofensiva en Sheynovo bajo una tormenta de nieve, Skobelev capturó 36 000 soldados y 90 cañones otomanos. Los ejércitos ruso, rumano y búlgaro liberaron Sofía el 16 de enero y Plovdiv poco después. En marzo, los aliados llegaron a San Stefano, donde se firmó un tratado que obligaba al sultán, ya sin apoyo británico ni francés, a ceder todas sus demandas. Sin embargo, el primer ministro británico Benjamin Disraeli envió una escuadra para impedir la ocupación de Estambul, evitando así una victoria rusa que habría significado la caída del Imperio otomano.

Consecuencias

La derrota otomana garantizó la independencia de Rumanía, Serbia y Montenegro, y la creación de un principado autónomo búlgaro dentro del Imperio. Rusia, además, avanzó territorialmente en el Cáucaso, ocupando Erzurum en febrero de 1878.

Cuando el zar llegó a Constantinopla: la guerra ruso‑turca de 1877‑1878

El Congreso de Berlín (junio‑julio 1878) confirmó el aislamiento del Imperio otomano y avivó la ira de los paneslavistas, que vieron limitada la influencia rusa en los Balcanes. Las tensiones resultantes se prolongaron hasta la Primera Guerra Mundial, donde Rusia y el Imperio otomano volverían a enfrentarse con consecuencias desastrosas para ambos.