Conquista de Egipto
En el 332 a.C., Alejandro III de Macedonia, conocido como Alejandro Magno, llegó a Egipto tras derrotar a los persas y liberar al país de su dominio.
Reconocimiento como faraón
Los sacerdotes egipcios, siguiendo la tradición de legitimar a los nuevos soberanos, lo proclamaron faraón. Este título era un símbolo de autoridad religiosa y política en el antiguo Egipto.
Motivos del título
Al aceptar el título y adoptar símbolos faraónicos, Alejandro buscó ganarse la aceptación del pueblo egipcio, demostrar respeto por su cultura y consolidar su control sobre la región.
Límites de su poder
Aunque fue llamado faraón, Alejandro mantuvo su autoridad principal como rey macedonio y nunca llegó a ejercer la administración interna típica de un faraón egipcio.