El Senado romano
En la República romana el órgano supremo de gobierno era el Senado. Se trataba de una asamblea compuesta, en su mayor parte, por unos 300 (luego entre 300 y 600) patricios y, más adelante, por miembros de la aristocracia plebeya.
Los senadores eran seleccionados principalmente por los cónsules y, a partir del siglo III a.C., por los censores, quienes eligen a los hombres más destacados de la élite romana.
Entre sus atribuciones estaban:
- Redactar y aprobar leyes (aunque la iniciativa legislativa formal correspondía a la Asamblea).
- Declarar la guerra y negociar tratados de paz.
- Supervisar las finanzas del Estado, incluyendo la recaudación de impuestos y la gestión del tesoro.
- Orientar la política exterior y controlar la diplomacia.
- Asesorar a los cónsules y otros magistrados en cuestiones de gobierno, actuando como un freno al poder ejecutivo.
Así, el Senado no sólo legislaba, sino que también garantizaba la continuidad y estabilidad del sistema republicano al ejercer una función de control y consejo sobre los magistrados.