
Animales en el frente occidental
Erich Maria Remarque, en su brillante obra "Nada más que la guerra en el frente occidental", describe una escena desgarradora: una fila de animales de tiro es alcanzada por la artillería británica. Un soldado alemán, incapaz de soportar el lamento de la naturaleza, intenta acabar con los animales heridos para evitarles sufrimiento.
Desde la prehistoria, cuando el hombre domesticó al primer lobo, los animales han acompañado al ser humano en la guerra. El caballo ha sido su representante más emblemático, pero también han participado burros, mulas, perros, elefantes y camellos, todos con un heroísmo inocente que los llevó a sacrificar sus vidas por causas que ni siquiera comprendían.
Ejemplos de valentía animal
Como el perro del hoplita griego desconocido en la batalla de Maratón, que mordía a los persas para proteger a su amo, los perros entrenados por los soviéticos llevaban minas magnéticas sobre sus espaldas para atacar los tanques alemanes. Otros canes de la Armada belga de 1914 portaban ametralladoras, mientras que muchos perros rescataban a soldados atrapados bajo el fuego enemigo o transportaban heridos tirando de ellos con la boca.
Los palomos mensajeros, cientos de miles, cruzaban líneas enemigas llevando información vital. Los caballos tiraban carruajes y montaban a caballeros, aportando su energía cinética al combate. En la Primera Guerra Mundial, millones de equinos fueron empleados tanto por la caballería como por la artillería y los servicios logísticos.
Animales con equipamiento especial
Incluso se fabricaron máscaras antiasfixia para caballos, perros y palomas, protegiéndolos de los gases venenosos. Esto demuestra la importancia estratégica que se les confería.
El perro Stubby, compañero de un batallón de infantería estadounidense en 1918, utilizó su agudo sentido del olfato para advertir a su unidad de un ataque químico sorpresa y capturó a soldados alemanes, manteniéndolos inmovilizados hasta la llegada de refuerzos.
La paloma Sir Amy transportó doce mensajes cruciales durante la sangrienta batalla de Verdún. A pesar de haber sido alcanzada, perdió un ojo y una pata, pero siguió volando a través de una nube de gases tóxicos para entregar su último mensaje.
Los alemanes, por su parte, equiparon halcones con pequeñas cámaras para obtener fotografías aéreas de las posiciones enemigas.
Innovaciones inusuales
En los túneles subterráneos se utilizaban luciérnagas encerradas en frascos como fuente de luz. Cuando los caballos escaseaban, se recurrió a llamas y hasta a camellos, que hasta entonces solo se veían en zoológicos o en la agricultura.
Los elefantes también fueron empleados en labores de transporte y logística. Dada la magnitud del uso animal, se creó la Cruz Azul, una organización dedicada al cuidado y rehabilitación de los animales de guerra. Sin embargo, se estima que el 90 % de los animales empleados en los conflictos humanos perecieron.
En Londres, se erigió un monumento independiente que rinde homenaje a estos héroes mudos de la absurda guerra humana.







