En la época medieval la fabricación de calzado requería un conjunto de instrumentos especializados que permitían trabajar el cuero con precisión y durabilidad. A continuación, se presentan las herramientas más habituales y su función.
Agujas y punzones (Awls)
Los punzones se empleaban para perforar agujeros en el cuero, facilitando la costura a mano. Las agujas, por su parte, eran esenciales para coser las piezas de cuero entre sí.
Cuchillos
Se utilizaban varios tipos de cuchillos: de corte para dividir el cuero, de pelar para retirar el exceso y de desbastar (skiving) para afinar los bordes y lograr un ajuste perfecto.
Hormas (Lasts)
Las hormas eran moldes de madera con forma de pie que servían para dar forma y talla al zapato durante todo el proceso de fabricación.
Martillos
Los martillos se empleaban para clavar tachuelas y clavos que mantenían unidas las piezas del calzado y fijaban la suela.
Tenazas (Tongs)
Se usaban para manipular herramientas o piezas calentadas, evitando quemaduras y facilitando el trabajo con el cuero caliente.
Hilos
Los hilos estaban hechos de lino, seda u otras fibras naturales, proporcionando resistencia y flexibilidad a las costuras.
Cera
Se impregnaba el hilo con cera para aumentar su fuerza y hacerlo más resistente al agua, mejorando la durabilidad de la costura.
Herramientas de acabado
Incluían raspadores, pulidores y cepillos que permitían alisar, abrillantar y proteger el zapato una vez terminado.
Clavos y tachuelas
Estos elementos fijaban las piezas de cuero y aseguraban la suela al resto del calzado.