Materiales
Los vikingos utilizaban principalmente hierro para forjar sus espadas. Lo obtenían mediante comercio, minería y el reciclaje de armas y herramientas viejas. Las mejores espadas estaban hechas de acero de alto contenido de carbono, más resistente y duradero que los aceros de menor calidad.
Forjado
Una vez reunido el metal, el herrero lo calentaba en la forja hasta que se volvía maleable y, con martillos y yunques, le daba forma de hoja. Después sumergía la hoja en agua para templarla y, posteriormente, la recalentaba a una temperatura más baja para revenido, reduciendo la fragilidad.
Acabado de la hoja
Para afilar la hoja, el artesano empleaba piedras de afilar o muelas, trabajando con cuidado hasta lograr un filo capaz de cortar la piel con facilidad.
Mango y pomo
El mango se fabricaba con madera, hueso o cuero, mientras que el pomo podía ser de los mismos materiales o estar decorado con metales preciosos y gemas.
Diseño característico
Las espadas vikingas solían presentar una hoja recta y de doble filo, con una ranura central (llamada «fuller») que aligera la pieza y le confiere flexibilidad. El guardamanos era corto y sencillo, y el pomo, redondo u ovalado.
Técnicas adicionales
Algunas espadas mostraban la técnica del brazado de patrones, en la que se unían capas de hierro y acero para crear diseños ondulados y mejorar la resistencia.