El dominio romano sobre Egipto terminó en dos etapas distintas. La primera coincidió con la caída del Imperio Romano de Occidente y la segunda con la conquista árabe del siglo VII.
476 d.C.
En el año 476 d.C. se produjo la desaparición del Imperio Romano de Occidente. Aunque la autoridad romana ya se había debilitado en gran parte de la provincia durante el siglo IV, este acontecimiento marcó el fin oficial del control político romano en Egipto.
646 d.C.
En el siglo VII, el califato Rashidun conquistó Egipto. La victoria árabe en 646 d.C. incorporó la región al nuevo imperio musulmán, cerrando definitivamente la presencia romana en la zona.