Contexto histórico
En 1612, cuando los primeros británicos hicieron sus primeros contactos con la India, la dinastía mogol no estaba en sus últimos días. El imperio seguía siendo una potencia dominante, disfrutando de una gran prosperidad bajo el reinado de emperadores como Akbar, Jahangir y Shah Jahan.
Lejos de la decadencia, el Imperio mogol alcanzaba su apogeo en términos de territorio, riqueza y cultura. No fue sino hasta finales del siglo XVIII, tras la muerte de Aurangzeb (1707) y la creciente presión de potencias europeas y rivales internos, que comenzó su lento declive.