Unificación de China
El logro más destacado fue la unificación del territorio bajo el mando de Qin Shi Huang, poniendo fin al período de los Estados Combatientes.
Gobierno centralizado
Se instauró un sistema de gobierno centralizado, sustituyendo el feudalismo anterior. El imperio se dividió en comandancias y condados, cada uno administrado por un funcionario designado.
Legalismo y leyes estrictas
Adoptó el legalismo, una filosofía que enfatiza normas severas y castigos rigurosos para mantener el orden. El código legal era extenso y se aplicaba sin excepciones.
Estandarización de moneda, escritura y medidas
Se uniformizó la moneda, facilitando el comercio, así como los caracteres chinos y los sistemas de medida.
Construcción de la Gran Muralla
Se iniciaron los trabajos de la Gran Muralla para proteger la frontera norte del imperio contra invasiones.
Desarrollo de infraestructuras
Se construyeron extensas redes de carreteras y canales que conectaban distintas regiones, impulsando el comercio y el transporte.
Ejército de terracota
La dinastía es famosa por el ejército de terracota, miles de esculturas de tamaño real enterradas junto a Qin Shi Huang como protección eterna, ofreciendo valiosa información sobre el arte y la artesanía de la época.
Censo y educación uniforme
Se realizó un censo a gran escala para registrar datos detallados de la población y se promovió la educación mediante un currículo estandarizado.
Aunque sus logros fueron numerosos, la dinastía Qin también es recordada por sus políticas duras y opresivas, que provocaron su caída pocos años después de su fundación.