El origen del Año sin Verano
En abril de 1815, el volcán indonesio Monte Tambora explotó con una magnitud sin precedentes. La erupción arrojó enormes cantidades de ceniza, sulfatos y gases a la atmósfera, formando una capa de aerosoles que bloqueó la radiación solar.
Este velo de ceniza redujo la temperatura global, provocando lluvias inusuales, heladas tempranas y cosechas devastadas en gran parte del hemisferio norte durante 1816, año que pasó a la historia como el «Año sin Verano».