Rituales funerarios vikingos
Los vikingos disponían de varios ritos para despedir a sus muertos. El más emblemático consistía en colocar al fallecido dentro de una nave, completa o desarmada, y enviarla al mar. La embarcación se incendiaba y, mientras ardía, el cuerpo se entregaba al viaje hacia el más allá, asegurando su paso a Valhalla.
Además de los entierros en barcos, practicaban cremaciones y sepultaciones en túmulos o cámaras de piedra. En la cremación, los restos carbonizados se guardaban en urnas o se enterraban directamente en la tierra. Los túmulos y cámaras de piedra albergaban al difunto junto a sus objetos personales.
Los bienes funerarios variaban según el estatus y la riqueza del individuo. Entre los artículos más comunes estaban armas, armaduras, joyas, alimentos y bebidas. Se creía que estos objetos ayudarían al muerto en la otra vida y, al mismo tiempo, revelaban su posición social.
En conjunto, los rituales funerarios vikingos reflejaban sus creencias sobre el más allá y la importancia del individuo dentro de la comunidad.