Experimentos médicos habituales
Disección de cadáveres. Los anatomistas renacentistas, impulsados por la curiosidad, realizaban disecciones públicas para estudiar la anatomía humana. El público asistía pagando una entrada.
Vivisección de animales. Los científicos empleaban animales para observar los efectos de fármacos y tratamientos, a menudo sin anestesia, lo que provocaba gran sufrimiento.
Experimentación humana. Aunque menos frecuente, algunos investigadores se probaban sustancias a sí mismos o a prisioneros y personas vulnerables, con riesgos de lesiones graves o muerte.
Prácticas médicas cotidianas
Sangrías. Se consideraba que eliminar sangre ayudaba a expulsar “impurezas” del cuerpo y se utilizaba para tratar diversas dolencias.
Sanguijuelas. Se aplicaban para extraer sangre y, según la teoría humoral, aliviar infecciones y desequilibrios.
Purgas. El uso de laxantes o eméticos buscaba provocar diarrea para “limpiar” el sistema digestivo.
Brujería. En la época se atribuían enfermedades a la acción de brujas, y se recurría a remedios mágicos o a la persecución de supuestos culpables.
Si bien muchas de estas técnicas eran peligrosas e ineficaces, sentaron las bases para el desarrollo de la medicina moderna.