1. Casas de adobe
La mayor parte de la población habitaba en casas construidas con ladrillos de barro secados al sol. Estos ladrillos se fabricaban mezclando tierra con paja u otras fibras vegetales.
Las viviendas eran, por lo general, de una sola planta y con tejados planos. Las paredes gruesas ofrecían buen aislamiento frente al calor del desierto, y las ventanas eran escasas, principalmente para permitir la ventilación.
2. Casas de piedra
Los persas adinerados optaban por la piedra como material principal. Las estructuras de piedra eran más duraderas y proporcionaban mejor protección contra los elementos.
Se utilizaban vigas de madera para los techos y, a menudo, las casas tenían varios niveles. Los acabados podían incluir relieves ornamentales y decoraciones elaboradas.
3. Tiendas y yurtas nómadas
Las tribus nómadas, como los escitas y los sármatas, vivían en alojamientos portátiles. Las tiendas estaban hechas de pieles de animales o telas tensadas sobre marcos de madera o metal.
Las yurtas, redondas y cubiertas de fieltro, se podían montar y desmontar con facilidad, facilitando el desplazamiento constante.
4. Palacios
Los reyes y nobles persas construían palacios imponentes que reflejaban su riqueza y poder. Estas construcciones de piedra incluían iwanes (salones abovedados), patios, jardines y majestuosas escaleras.
Entre los palacios más famosos destacan Persépolis, Susa y Ecbatana.
5. Caravanseráis
Los caravanseráis eran posadas ubicadas a lo largo de las rutas comerciales principales. Ofrecían refugio, alimento y agua a viajeros, mercaderes y caravanas.
Su arquitectura era funcional, con un patio central rodeado de habitaciones y almacenes.