Edad mínima de ingreso
En la era victoriana, la edad mínima para ser admitido en un asilo (workhouse) variaba según la época y la discreción de las autoridades locales. Por lo general, los menores de 16 años no eran aceptados, salvo que estuvieran acompañados por un padre o tutor.
En situaciones excepcionales, los orfanatos podían acoger a huérfanos o niños abandonados, pero estos a menudo enfrentaban condiciones duras: separación de la familia, trabajo forzado y otras privaciones.