Historia antigua

10. Día 3 en Florencia – 24 de mayo de 2019

10. Día 3 en Florencia – 24 de mayo de 2019

Despertar y primeros pasos

Al abrir los ojos descubrí que eran las cinco de la mañana. Curiosamente el reloj interno del cuerpo ya marcaba la hora italiana, no la india. Era nuestro octavo día en Italia. Tras cargar el móvil y subir fotos y videos a Google, me senté a escribir el diario hasta las siete.

Camino a la ciudad

Salimos a las 10:30 y tomamos el tranvía hasta la estación de tren de Florencia. Desde allí empezamos a recorrer la ciudad a pie. A pocos metros de la estación encontramos una amplia plaza con una antigua iglesia, donde se instaló el mercado local. Los turistas no pueden entrar al templo, así que nos dirigimos directamente al mercadillo.

El mercado y el arte florentino

En la calle había pintores trabajando en caballetes. Sus obras, equilibradas y luminosas, recuerdan la época renacentista en la que Florencia revitalizó el arte italiano. En el centro de la plaza se alzaba una gran estatua de un filósofo o pintor florentino.

Más adelante, puestos temporales vendían artículos de marroquinería: cinturones de cuero y bolsos para mujer. Todo era bastante caro si lo convertimos a rupias indias.

Piazza della Signoria y la Fuente de Neptuno

Al llegar a la famosa Piazza della Signoria, la multitud nos hizo sentir que el mundo entero se había concentrado allí. Frente al Palazzo Vecchio se encuentra la Fontana del Nettuno, dedicada al dios romano Neptuno, equivalente al dios Váruna de la tradición hindú.

La fuente, construida en 1565 bajo el diseño de Baccio Bandinelli y con esculturas de Bartolomeo, está rodeada de estatuas de mármol y bronce, muchas de ellas desnudas, como era típico en el arte grecorromano. La estatua central de Neptuno, de unos 13 pies de altura, lleva el rostro del gran duque Cosimo I de Medici.

Alrededor de la fuente se encuentran figuras como la diosa Ceres, la ninfa Sirena y el sátiro, todas representadas sin vestimenta. La historia de la fuente está marcada por vandalismos, restauraciones y curiosas anécdotas, como el robo de una estatua durante el carnaval de 1830.

Una curiosa confusión con gafas

Mientras observábamos a los artistas, una joven de aspecto chino se acercó a Vijay y le arrebató las gafas en inglés: "¡Cómo te atreves a tomar mis gafas!". Antes de que Vijay pudiera responder, el acompañante de la chica, aparentemente en chino, le mostró un espejo y ella devolvió las gafas, disculpándose. Vijay solo pudo sonreír.

Otro rincón: la fuente de los gigantes

Caminando unos 650 m llegamos a otra plaza con una gran fuente rodeada de esculturas de mármol blanco y bronce verde, todas sin ropa. El conjunto, también del Renacimiento, celebra la autoridad del Imperio romano sobre el Mediterráneo.

Problemas de aseo público

Al buscar un baño público nos informaron que en Florencia no existen baños al aire libre; la única opción es comprar algo en un restaurante y usar sus instalaciones. El dueño, con buen humor, nos cobró 15 euros por el acceso, una suma considerable (≈ 1 200 rupias).

Mercado de joyería

En el camino encontramos un brillante mercado de joyería con vitrinas repletas de oro, plata, platino y diamantes. El precio del oro era de 350 euros la onza (≈ 28 000 rupias indias), casi el doble del precio en la India. Curiosamente, los tomates costaban diez veces más que en la India, lo que nos hizo reflexionar sobre las diferencias de precios entre los dos países.

Viaje en tranvía y metro

Al atardecer, tomamos un tranvía para recorrer la ciudad sin cansar a nuestro padre. Fue una experiencia agradable; el tranvía de Florencia es cómodo, seguro y rápido, comparable con el metro de Roma.

Regreso al alojamiento y reflexiones finales

De regreso al apartamento de servicio, notamos que los precios de alimentos eran mucho más altos que en la India: leche, verduras y frutas rondaban los 300‑350 rupias por kilogramo. Tras una larga jornada caminando, llegamos a casa a las 21:00, todavía con luz del día, y nos fuimos a dormir exhaustos.


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