Historia antigua

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

La larga lista de reyes godos de Hispania merece una pausa cuando se llega a Sisebuto. Tradicionalmente se describe a los monarcas visigodos como profundamente religiosos y hábiles en la guerra, pero también sanguinarios y poco interesados en la cultura. Sisebuto rompe ese esquema: fue el más culto de los reyes bizantinos, un guerrero piadoso que, pese a su ventaja militar, perdonaba a sus rivales para evitar más derramamiento de sangre. Su fama cruel proviene, sobre todo, de su política contra la comunidad judía, a la que trató de erradicar de la Hispania visigoda.

En el año 612, tras la muerte de Gundemaro, los nobles visigodos se reunieron en Toledo para elegir a su sucesor. El elegido fue Sisebuto, hasta entonces un noble desconocido para las fuentes históricas, pero que debía poseer las virtudes necesarias para obtener tal honor. Además de ser un gran guerrero, debía ser descendiente de una familia noble con amplio apoyo entre los terratenientes. Aunque no está confirmado, se cree que estaba emparentado por matrimonio con la familia de Leovigildo o Recaredo, este último siendo el nombre de uno de sus hijos.

Sisebuto, el soldado

Como la mayoría de los reyes visigodos, Sisebuto se destacó como guerrero. La tradición germánica del líder militar estaba muy presente y él fue uno de sus mejores exponentes, recorriendo la península para ampliar el reino visigodo de Toledo.

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

Sisebuto, pintura del Museo del Prado

Campañas en el norte. Las monedas acuñadas en la localidad asturiana de Pésicos atestiguan sus expediciones. No está claro si los pueblos del norte – astures, cántabros y vascones – estaban bajo control político visigodo; las crónicas son contradictorias. Lo que sí parece evidente es que los ejércitos de Sisebuto, bajo el mando de los condes Suintila o Requila, llevaron a cabo campañas punitivas contra esos pueblos. Un poema visigodo relata que, en una de esas campañas, los visigodos navegaron por la Bahía de Vizcaya, lo que sugiere la existencia de enclaves costeros controlados por ellos y sujetos a asedios permanentes por parte de ciudades interiores de los Montes Cantábricos.

El mayor éxito militar de Sisebuto fue su lucha contra el Imperio Bizantino, que mantenía la provincia de Spania en la península. Mientras los romanos de Oriente se enfocaban en los sasánidas, los visigodos aprovecharon la oportunidad. Entre 614 y 616 conquistaron amplias zonas rurales, empobrecieron la provincia bizantina y capturaron ciudades estratégicas como Málaga, reduciendo el potencial comercial del enemigo. Además, mejoraron notablemente su flota, lo que les permitió la toma de Ceuta.

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

La provincia bizantina de Spania, que abarcaba gran parte de la antigua Baetica romana.

Aun así, Sisebuto no acabó con los bizantinos en Hispania. Tras acorralarlos en el sureste, alrededor de su capital Cartagena, decidió firmar la paz. Las fuentes explican esta decisión como consecuencia de la visión de los francos, que describían al monarca como un hombre piadoso que sufría ante la guerra y el derramamiento de sangre. Así, Sisebuto y Caesario, gobernador de Spania, establecieron una alianza y enviaron el tratado al emperador bizantino Heraclio.

Su enfrentamiento con los judíos

Sisebuto, católico de corazón, mandó construir la basílica en honor a Santa Leocadia de Toledo, mártir del siglo VII. Promovió concilios provinciales para resolver cuestiones doctrinales, organizativas y disciplinares. Su intervención en asuntos religiosos le trajo conflictos con algunos obispos, como Eusebio, metropolitano de Tarraco, a quien reprendió por mantener espectáculos teatrales “inmorales”.

No es sorprendente, pues, su fanatismo contra los judíos. Recaredo, dos décadas antes, ya había legislado contra ellos, pero Sisebuto puso en práctica y amplió esas leyes. Entre sus medidas destacan:

  • Prohibición de matrimonios mixtos: se castigaba al cónyuge que se negara a convertirse al cristianismo, incluso con la muerte y confiscación de bienes.
  • Prohibición de esclavos cristianos a judíos: en una sociedad rural, la posesión de esclavos era esencial para la riqueza; los judíos fueron obligados a liberar o vender a precios bajos a sus esclavos cristianos.

Sisebuto buscaba la uniformidad religiosa a cualquier costo. Estas leyes provocaron una ola de conversiones forzadas; la mayoría de los judíos se convertía públicamente pero mantenía su fe en la intimidad. Este “proselitismo” encubierto se convirtió en una de las causas del colapso del reino visigodo, pues los judíos convertidos conservaban su poder económico bajo la apariencia de cristianos.

Sisebuto (612‑621), el rey visigodo piadoso, cruel e intelectual

San Isidoro de Sevilla dirigió el IV Concilio de Toledo, que después de la muerte de Sisebuto criticó sus políticas como contraproducentes para el reino.

Sisebuto, el monarca más ilustrado

Estudiar a Sisebuto borra con un trazo de pluma las barbaridades que se suelen atribuir a la Alta Edad Media. Aprovechó el tiempo libre entre batallas y persecuciones para producir una obra literaria extensa y de alta calidad.

Astronomicum revela que había estudiado los clásicos griegos. En este tratado sobre eclipses explica que no son producto de la magia, sino fenómenos naturales producidos por el cruce de cuerpos celestes, reconociendo así que la Tierra es redonda. Compartía la visión aristotélica de que el universo gira alrededor de la Tierra.

Probablemente su afición por la filosofía griega nació de su amistad con Caesario, gobernador bizantino de Spania. Las cartas que intercambiaron muestran un tono conciliador y diplomático, muy distinto al que dirigió a su hijo Teudila, encarcelado en un monasterio, a quien exhortó a mantener la moral y la espiritualidad. También mantuvo correspondencia con el rey lombardo Adaloaldo, invitándolo a abandonar el arrianismo y abrazar el catolicismo.

Sisebuto utilizó la literatura como propaganda política. Su obra Vida y Pasión de San Desiderio de Viena critica duramente al rey franco Teodorico II de Borgoña y a su regente Brunegilda, acusándola de ordenar el asesinato del obispo de Viena para favorecer su política religiosa. En contraste, presenta a Hispania como un ejemplo de honradez y preocupación por el pueblo.

La muerte de Sisebuto es misteriosa; algunos sugieren envenenamiento, aunque no hay pruebas concluyentes. Tras su fallecimiento, su hijo Recaredo II accedió al trono pero duró apenas unos días antes de ser sucedido por Suintila, general de Sisebuto.

Más información:

Historia antigua de la Península Ibérica, épocas tardías del Imperio y visigodas, J. J. Sayas Abengochea y Manuel Abad Valera, Ed. UNED 2013.

Visigodos, José Javier Esparza, Ed. Esfera de los Libros, 2018.