Historia antigua

El asalto de Almanzor a Santiago de Compostela

El 10 de agosto de 997 se produjo uno de esos acontecimientos que marcaron un antes y un después en la historia de la Península Ibérica. El saqueo, a manos de Almanzor, de la ciudad donde reposaban los restos del apóstol Santiago, una de las reliquias cristianas más importantes de Europa, supuso un punto de inflexión en la llamada "Reconquista cristiana".

Almanzor

Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir, conocido como Almanzor, nació en la provincia de Málaga en una familia noble asentada allí desde la conquista islámica. Educado en la gloriosa Córdoba califal, ya en 967 formaba parte de la corte del califa Al‑Hakén II, a quien sirvió fielmente, incluso como tutor de sus hijos y cuidador de su favorita, la esclava vasca Subh.

El asalto de Almanzor a Santiago de Compostela

Tras la muerte del califa en 976, Almanzor inició una ascensión imparable: eliminó a sus principales rivales en la corte, como el hayida al‑Mushafi (978) y, tres años después, al gran general Galib. Con el nuevo califa Hisham II, apenas un niño de 13 años, y con el apoyo de la poderosa armada califal y de los mercenarios bereberes, consolidó su poder sobre al‑Ándalus.

Durante los 25 años que estuvo al mando, realizó 56 aceifas contra los reinos cristianos, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico. La aceifa número 48, dirigida a Santiago de Compostela, resultó la más devastadora.

El conde García Fernández

En el verano de 995, dos años antes del asalto a Santiago, falleció el conde de Castilla, García Fernández, líder de la resistencia contra el califato. Tras apoderarse de la fortaleza de Gormaz (978‑983), se enfrentó a los musulmanes en una batalla cerca del castillo de Peñaranda de Duero, donde, según la crónica cristiana, cayó de su caballo y fue capturado. Su cabeza fue enviada a Córdoba como trofeo de Almanzor.

El asalto de Almanzor a Santiago de Compostela

El desorden en el Reino de León

Al final del siglo X, el reino de León estaba sumido en la anarquía bajo Bermudo II, cuyo poder real era meramente nominal. Los nobles, como la familia Banu Gómez, atacaban la capital y, a cambio de tributos, recibían protección musulmana. La entrega de una hija a Almanzor no supuso una alianza duradera, sino una muestra de sumisión.

El descontento interno y la presión de Almanzor llevaron a Bermudo a intentar reunir apoyo contra la dominación musulmana, pero la situación se tornó aún más inestable.

Aceifa número 48: rumbo a Santiago de Compostela

Almanzor no dejó pasar el desafío de Bermudo. El 3 de julio de 997, sus tropas, acompañadas por contingentes portugueses, partieron de Córdoba. Tras pasar por Viseu y Coria, cruzaron el Miño y arrasaron los monasterios que encontraban a su paso.

El asalto de Almanzor a Santiago de Compostela

El 10 de agosto llegaron a Santiago de Compostela. Según fuentes musulmanas, la ciudad estaba prácticamente desierta; sus habitantes la habían abandonado por temor a los invasores. Un monje anciano, sin embargo, se mantuvo frente al sepulcro del apóstol y, ante la interrogación de Almanzor, respondió que estaba allí para honrar los restos. El líder perdonó al monje y no profanó la tumba.

Sin embargo, la iglesia pre‑románica fue incendiada y el botín —sedas, vestidos, piezas de oro y tapices— fue enviado a Córdoba. Las campanas de la catedral, según la tradición, fueron transportadas en hombros de esclavos cristianos y, curiosamente, regresaron 238 años después en hombros de esclavos musulmanes durante la reconquista de Fernando III.

Respuesta de los reinos cristianos

La noticia del saqueo se difundió por toda Europa, reforzando la imagen del sepulcro de Santiago como símbolo del cristianismo europeo. Dos años después, en 999, Bermudo II murió de gota; su hijo Alfonso V, de apenas cinco años, quedó bajo la regencia de su madre, la infanta Elvira, hija de García Fernández.

Ante la amenaza, los grandes nobles de Castilla, León y Galicia acordaron proteger al joven rey, uniendo a la baja nobleza y al clero. Ese mismo año, Almanzor intentó otra aceifa, esta vez contra Pamplona, lo que provocó la participación del Reino de Navarra, primera parada de los peregrinos del Camino de Santiago.

La batalla de Peña Cervera (año 1000)

Almanzor planificó una nueva aceifa en 1000, dirigida a Castilla. En la colina de Peña Cervera, los ejércitos cristianos se reunieron por primera vez en décadas. La estrategia cristiana anuló los flancos musulmanes, obligando a Almanzor a retirarse. El enfrentamiento terminó en un empate inesperado que, para los cristianos, supuso un alivio después de tantas derrotas.

El asalto de Almanzor a Santiago de Compostela

Dos años después, Almanzor falleció agotado tras años de campañas que habían mantenido a la Reconquista bajo constante presión. Su muerte marcó el inicio de una fase más vigorosa de la expansión cristiana en la península.

Bibliografía

Vicente Ángel Álvarez Palenzuela, Historia de España en la Edad Media, Ed. Ariel, 2011.

Juan José Esparza, Moros y cristianos: la gran aventura de la España medieval, Ed. La esfera de los libros, 2011.

Francisco Bueno García, Los califas de Córdoba, Ed. Arguval, 2015.