Contexto histórico
La construcción del castillo de Harlech se extendió durante siete años, entre 1283 y 1290, bajo el reinado del rey Eduardo I de Inglaterra.
Eduardo I emprendió una serie de campañas militares en Gales con el objetivo de someter el territorio y anexarlo al Reino de Inglaterra. El castillo de Harlech fue uno de los numerosos fortines erigidos como parte de esta estrategia, destinadas a controlar los principados galeses y afianzar la autoridad inglesa en la región.