Los aztecas dependían de una variedad de cultivos que sustentaban su alimentación, economía y rituales. A continuación se describen los principales.
Maíz (elote)
El maíz era el cultivo fundamental y base de la dieta azteca. Se utilizaba para elaborar tortillas, tamales, atole y muchas otras preparaciones.
Frijoles
Los frijoles complementaban al maíz, proporcionando proteínas. Se cultivaban en asociación con el maíz y se empleaban en guisos, sopas y purés.
Calabazas y zapallos
Las distintas variedades de calabaza y zapallo se sembraban junto al maíz y los frijoles. Sus frutos y semillas eran ingrediente de sopas, guisos y postres.
Amaranto
El amaranto, una semilla nutritiva, se transformaba en papillas, panes y se utilizaba en ofrendas religiosas.
Chiles
Los chiles aportaban el característico picante a la cocina y también tenían un papel ceremonial en los rituales aztecas.
Tomates
Los tomates se consumían en salsas, guisos y sopas, y formaban parte de algunas ceremonias.
Aguacates
El aguacate se usaba para preparar guacamole y untables, añadiendo grasa saludable a la dieta.
Chirimoyas
La chirimoya, fruta dulce, se consumía fresca o en bebidas y postres.
Piñas (ananás)
Las piñas se aprovechaban para jugos y bebidas refrescantes.
Estos cultivos garantizaban la variedad y la resiliencia del sistema alimentario azteca.