El papel de la Compañía de las Indias Orientales
Fundada en 1600 bajo una carta real otorgada por la reina Isabel I, la Compañía de las Indias Orientales británica (East India Company) recibió el monopolio del comercio entre Inglaterra y las Indias Orientales. Desde entonces, se convirtió en la principal responsable de la importación de té procedente de China, la India y Ceilán (actual Sri Lanka) hacia Gran Bretaña.
Un monopolio que dominó el mercado del té
Durante gran parte del siglo XVIII y principios del XIX, la compañía fue el mayor comprador de té del mundo y controló el comercio del té entre China y Europa. Este poder le permitió fijar los términos del intercambio; a menudo pagaba el té con plata y, en ocasiones, lo utilizaba como forma de pago por otros bienes y servicios.
El fin del monopolio
En la década de 1830, el Parlamento británico aprobó la Ley del Té de 1833, que puso fin al monopolio de la compañía y abrió el mercado a otras empresas importadoras. La normativa también redujo los aranceles sobre el té, haciéndolo más accesible para la población.
El auge del consumo británico
Gracias a la disminución del precio, el té se popularizó rápidamente entre todas las clases sociales. A finales del siglo XIX ya se había consolidado como la bebida nacional de Gran Bretaña.