Historia antigua

¿Cómo era la vida cotidiana de un molinero medieval?

La vida de un molinero medieval giraba en torno al ritmo del molino y al flujo del agua que lo alimentaba.

Rituales matutinos

  • Levantarse temprano: los molineros empezaban su jornada antes del alba, alrededor de las 5 o 6 a.m.
  • Inspección del molino: revisaban el flujo de agua, las piedras de moler y el resto de la maquinaria para asegurarse de que todo funcionara.
  • Preparar la molienda: elegían las piedras adecuadas según el tipo de grano y verificaban que hubiera suficiente cereal para el día.

Moliendo el grano

  • Poner en marcha el molino: abrían las compuertas de agua, haciendo girar la rueda y, a su vez, las muelas.
  • Controlar la molienda: ajustaban la distancia entre las piedras para obtener la textura deseada.
  • Clasificar la harina: separaban la harina gruesa para animales de la fina destinada al consumo humano.
  • Empacar y almacenar: la harina se envasaba y guardaba en un lugar fresco y seco, lista para la venta o la panadería.

Tareas de la tarde

  • Mantenimiento del molino: limpiaban, lubricaban y reparaban piezas desgastadas para mantener la eficiencia.
  • Gestión de suministros y clientes: recibían granos, registraban transacciones, calculaban tarifas y atendían a los clientes.
  • Descanso para el almuerzo: según la carga de trabajo, tomaban una breve pausa para comer.

Noche y madrugada

  • Continuar la molienda: si quedaba trabajo, seguían moliendo hasta entrada la noche.
  • Seguridad del molino: cerraban las compuertas, aseguraban puertas y vigilaban el recinto.
  • Reposo: después de una larga jornada, se retiraban a sus habitaciones para descansar y prepararse para el próximo día.