Navegación celeste
Los marineros observaban el Sol, la Luna y las estrellas para determinar su posición. Utilizaban instrumentos como el astrolabio, el cuadrante y el sextante, que medían los ángulos de los cuerpos celestes y permitían calcular la latitud y la longitud.
Brújula magnética
La brújula magnética era esencial, ya que se alineaba con el campo magnético terrestre y ofrecía una referencia constante de dirección, facilitando el mantenimiento de un rumbo.
Cálculo por estima (Dead Reckoning)
Se estimaba la posición registrando la distancia recorrida y el rumbo mantenido desde el último punto conocido. Se empleaban el registro de velocidad (log) y la brújula para llevar el cálculo.
Cartas náuticas
Los navegantes consultaban cartas y mapas que mostraban costas, faros, profundidades y peligros potenciales, lo que les ayudaba a planificar rutas seguras.
Plomada o sonda
Con una cuerda pesada llamada plomada, medían la profundidad del agua para evitar bajíos, rocas o bancos de arena.
Conocimiento local y señales naturales
Además, confiaban en su experiencia sobre corrientes, vientos y patrones climáticos, y utilizaban hitos visibles como montañas o faros para confirmar su posición.