Historia antigua

¿Qué ordenan Alcínoo y Arete en la Odisea?

Alcínoo y Arete: los anfitriones de los feacios

En la Odisea, Alcínoo y Arete son el rey y la reina de los feacios, habitantes de la isla de Esqueria (Scheria). Su pueblo, experto navegante, se destaca por la hospitalidad que brinda a los viajeros.

El encuentro con Ulises

Ulises llega a Esqueria tras naufragar y, disfrazado de mendigo, es encontrado por Nausícaa, la hija de Alcínoo y Arete. La princesa lo lleva al palacio real, donde los monarcas le ofrecen refugio y una cálida hospitalidad.

La ayuda de los feacios

Conmovidos por los relatos de Ulises sobre sus aventuras y su deseo de regresar a Ítaca, Alcínoo y Arete deciden ayudarlo. Le proporcionan un barco nuevo, una tripulación experta y abundantes regalos para su viaje.

El consejo final de Alcínoo y Arete

Antes de que Ulises parta, los reyes le dan una indicación crucial: debe dirigirse directamente a Ítaca, sin detenerse en la isla de Ogygia. Le explican que la diosa Calipso, que lo había retenido en Ogygia, será persuadida por los dioses para liberarlo, y que el barco feacio lo llevará a su tierra natal sin más obstáculos.

Este consejo subraya la generosidad de los feacios y su papel fundamental en la culminación del largo regreso de Ulises a casa.