Contexto histórico
La destrucción del Primer Templo por los babilonios en 586 a.C. provocó el exilio de gran parte del pueblo judío a Babilonia, donde permanecieron aproximadamente setenta años.
Regreso bajo Ciro el Grande
En 539 a.C., el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia y emitió un edicto que permitía a los judíos regresar a Jerusalén y reconstruir su templo.
Liderazgo de Zorobabel y Josué
Zorobabel, descendiente del rey David, y Josué, sumo sacerdote, encabezaron a unos 50 000 exiliados de vuelta a la ciudad santa. Enfrentaron oposición de pueblos vecinos, pero iniciaron la obra.
Construcción del Segundo Templo
La edificación comenzó alrededor del 521 a.C. y, pese a los obstáculos, se completó aproximadamente en el 516 a.C., cuando se celebró su dedicación.
Renovaciones posteriores
Durante los siglos siguientes el templo fue ampliado y embellecido, destacando la gran remodelación emprendida por el rey Herodes el Grande entre el 20 a.C. y el 4 a.C.
Importancia para el pueblo judío
El Segundo Templo se convirtió en el centro de la vida religiosa, cultural y nacional. Allí se realizaban sacrificios, festividades y se reforzaba el pacto entre Dios e Israel.
Destrucción romana
En el año 70 d.C., durante la Primera Guerra Judeo‑Romana, las legiones romanas arrasaron el templo, marcando el inicio de una nueva diáspora judía.
Conclusión
La construcción del Segundo Templo representó un punto de inflexión que permitió la restauración de las prácticas religiosas y mantuvo la identidad judía hasta su destrucción varios siglos después.