Duración y alcance del Imperio Romano
El Imperio Romano sobrevivió más de cuatro siglos, desde el 27 a.C., cuando Octavio se proclamó Augusto, hasta el 476 d.C., fecha en que el último emperador romano de Occidente fue depuesto.
En su apogeo, durante los siglos I y II d.C., el imperio controlaba extensos territorios en Europa, el norte de África y el Oriente Próximo, abarcando aproximadamente 5 millones de km².
Esta enorme extensión le permitió ejercer una influencia política, cultural y económica sin precedentes en la antigüedad.
Sin embargo, una combinación de conflictos internos, invasiones de pueblos bárbaros y la creciente ineficacia administrativa provocó su declive.
Tras la caída de Roma Occidental, el territorio se fragmentó en numerosos reinos y, en el este, persistió el Imperio Bizantino, herencia directa del legado romano.