Durante el siglo XVI la creencia en la brujería estaba muy extendida por toda Europa, y las acusaciones a menudo terminaban en castigos severos, incluyendo tortura y muerte.
1. Muerte
La pena más frecuente era la ejecución. La hoguera era el método predominante, aunque también se utilizaban la horca o la decapitación.
2. Tortura
Se recurría a la tortura para obtener confesiones o información. Entre los métodos estaban los latigazos, la inmovilización en la rueda o el marcaje con hierro candente.
3. Pérdida de bienes
Los bienes de los condenados eran confiscados por las autoridades, dejando a sus familias en la indigencia.
4. Encarcelamiento
Muchos brujos fueron encarcelados durante años, e incluso décadas, en condiciones duras.
5. Humillación pública
Se los sometía a ridículo y vejación en la plaza del pueblo, a veces obligándolos a desfilar o a cortarse el cabello.
6. Excomunión
La Iglesia los expulsaba, negándoles el acceso a los sacramentos y a cualquier rito religioso.
7. Pérdida de derechos civiles
Los condenados quedaban marginados: no podían ocupar cargos públicos, poseer propiedades ni celebrar contratos.