Cabezas colosales
Las cabezas colosales olmecas son esculturas monumentales talladas en enormes bloques de piedra. Miden entre 1,17 y 3,4 m de altura y su peso oscila entre 10 y 50 toneladas.
Creada entre 1500 y 400 a.C. en la región que hoy ocupa el sur de México, se cree que cada cabeza representa a un gobernante o a una deidad olmeca. Los artesanos utilizaban adzes y cinceles de piedra para dar forma a estas impresionantes piezas.
Fueron descubiertas en el siglo XIX y se han encontrado en varios sitios arqueológicos, como San Lorenzo Tenochtitlán, La Venta y Tres Zapotes.
Pirámides
Además de las cabezas, los olmecas erigieron estructuras piramidales. La Gran Pirámide de La Venta, construida entre 800 y 400 a.C., es la más grande de su tipo, con 34 m de altura y cuatro niveles que culminan en una escalinata que conduce a un templo en la cima.
Esta arquitectura evidencia avanzados conocimientos de ingeniería y planificación urbana, permitiendo la creación de edificios duraderos y de gran impacto visual.
Templos y plataformas
Los templos y plataformas olmecas cumplían funciones religiosas y ceremoniales. Se ubicaban en el centro de los asentamientos y, en algunos casos, estaban alineados con fenómenos celestes como los solsticios.
El complejo de La Venta incluye, además del templo principal, un altar, una cancha de pelota y una plaza, lo que indica la existencia de un importante centro cívico.
Altar
Uno de los altares más famosos es el Altar 5 de San Lorenzo Tenochtitlán. Este altar rectangular de piedra muestra a una figura sosteniendo una máscara de "jaguar-humano", una representación típica del arte olmeca.
El relieve es de gran calidad y se considera una de las piezas más relevantes del arte olmeca.
Cancha de pelota
Las canchas de pelota eran estructuras esenciales en las ciudades olmecas, como la de San Lorenzo Tenochtitlán. Se utilizaban para el "juego de pelota", una práctica ritual que combinaba aspectos recreativos y ceremoniales y que tuvo gran importancia en las culturas mesoamericanas.