Apogeo territorial del Imperio Romano
El Imperio Romano alcanzó su máxima extensión territorial en el siglo II d.C., durante el gobierno del emperador Trajano (98‑117 d.C.).
En ese momento, sus fronteras se extendían desde la Britania romana en el oeste hasta la actual Irak en el este, y desde el sur de Alemania y los Balcanes en el norte hasta el norte de África en el sur.