Lagar Velho es un yacimiento situado cerca de Leiria, en el centro de Portugal, donde se halló el esqueleto fosilizado de un niño de cuatro años con una antigüedad estimada de 25 000 años.
Descubrimiento y características anatómicas
El hallazgo se realizó en 1998 dentro de una pequeña cavidad de un refugio rocoso. El cráneo muestra una barbilla pronunciada y una forma redondeada típica de los humanos modernos, mientras que los dientes frontales pequeños, el torso estrecho y los detalles del antebrazo y la mano también se asemejan a los de Homo sapiens. No obstante, algunos rasgos –como la inclinación de la zona de la barbilla, la robustez de los músculos del brazo y la longitud relativamente corta de la tibia– son característicos de los neandertales que habitaban la península ibérica mucho después de los 30 000 años.
Interpretaciones y contexto
Esta combinación de rasgos sugiere un mosaico anatómico que podría reflejar un cruce entre neandertales ibéricos y los primeros humanos modernos que se expandieron hacia el oeste hace unos 28 000 años, incorporando poblaciones neandertales locales.
Ritual funerario
El entierro se realizó en una zona poco frecuentada del refugio. Se colocaron ramas de pino quemadas en la fosa, se acompañó el cuerpo con dientes de ciervo perforados y adornos de concha, y se cubrió todo con pigmento de ocre rojo. Este conjunto constituye la primera evidencia documentada en la Península Ibérica de un ritual funerario elaborado comparable al de otras culturas europeas de la misma época.