Fundación del Imperio
El Imperio Ruso se estableció oficialmente el 2 de noviembre de 1721 (22 de octubre, calendario juliano) cuando el Senado ruso otorgó el título de Kaiser (imperador) a Pedro I, consolidando su autoridad sobre todo el territorio ruso.
Fin del Imperio
La abdicación del último zar, Nicolás II, el 15 de marzo de 1917, marcó el fin del Imperio y de la dinastía Romanov que había gobernado durante tres siglos.
Los primeros Romanov
Tras la crisis de la dinastía Ruríkida, la nobleza buscó una nueva línea de sucesión y eligió a Michael I en 1613, a la edad de 17 años. Su reinado estuvo marcado por la co‑gobernación con su padre, el patriarca Filaret. Su hijo, Alejo I, ascendió al trono en 1645 con apenas 16 años, bajo la influencia del noble Boris Ivanovich Morozov y del patriarca Nikon.
En 1676, Fiodor III, entonces de 14 años, continuó la tendencia de delegar poder en sus favoritos. A pesar de su juventud, estos monarcas fueron populares entre la población y se convirtieron en modelos idealizados de la monarquía rusa del siglo XIX.
Influencia de los favoritos y levantamientos
Durante este periodo, el poder real a menudo residía en personas cercanas al zar. El descontento popular se dirigía más contra esos favoritos que contra el propio monarca. Ejemplos notables incluyen los levantamientos urbanos de 1648‑1650, que provocaron el exilio de Morozov, y la gran rebelión campesina de 1670‑1671 liderada por los cosacos bajo Stenka Razín.
Características del gobierno autocrático
En teoría, la monarquía rusa era ilimitada; no existían garantías legales o económicas que restringieran el poder del zar. En la práctica, su autoridad estaba limitada por la inmensidad del territorio, una administración insuficiente y una visión poco moderna de la gobernanza. La mayoría de los habitantes apenas sentían la presencia directa del Estado, cuya principal función era mantener el orden y recaudar impuestos.
Algunas poblaciones, como los habitantes de Siberia y los cosacos, disfrutaban de una autonomía casi total, estando solo nominalmente bajo la autoridad del zar.


