Vida en las trincheras
Las trincheras de Galípoli eran un escenario de miseria y constante peligro. El fuego de la artillería turca y los francotiradores los mantenía bajo amenaza permanente, mientras la lluvia empapaba a los soldados hasta los huesos.
El ambiente estaba infestado de ratas, piojos y otros bichos, lo que provocaba brotes de disentería y otras enfermedades. El temor a morir o resultar herido estaba siempre presente; en cualquier momento una granada o una bala podía acabar con la vida de cualquiera.
El estrés psicológico era enorme; muchos soldados sucumbieron al shock de las bombas o a otras afecciones mentales.
Víctimas
Los combates de Galípoli fueron de los más sangrientos de la Primera Guerra Mundial. Las fuerzas ANZAC sufrieron más de 26 000 bajas, mientras que el ejército otomano perdió más de 86 000. La mayor parte de esas cifras corresponde a muertos en combate o fallecidos por sus heridas.
Legado de la campaña
Aunque la operación fue un fracaso costoso para los Aliados, marcó profundamente la historia de Australia y Nueva Zelanda. El sacrificio de los ANZAC forjó un sentido de identidad nacional y la campaña se recuerda hoy como un símbolo de coraje y entrega.
Fuentes
* Gallipoli: The Story of the Australian and New Zealanders in World War I de Les Carlyon
* The Great War: A History de Peter Hart
* Gallipoli: The First Dardanelles Campaign, 1915 de Martin Kitchen