Descubrimiento y composición
Hace 78 años, en 1940, se descubrió en la provincia de Pontevedra el tesoro prehistórico más grande de la Península Ibérica. Aunque el Tesoro de Villena suele ser mencionado como el mayor, el hallazgo de As Silgadas (conocido como Tesoro de Caldas I) supera ampliamente a su rival en peso total.
El hallazgo se produjo cuando un agricultor, mientras labraba los campos para plantar viñedos, encontró un gran anillo de oro. Sin datos precisos sobre el descubridor, lo más probable es que, en la dura situación económica de la posguerra, el anillo terminara en el mercado negro. Seis meses después la Guardia Civil recuperó más piezas y alertó al antropólogo y escritor Fermín Bouza Brey, quien reconoció la magnitud del descubrimiento.
Según los estudios de la Guardia Civil, el anillo era solo la punta del iceberg. Se estima que el tesoro original pesaba unos 28 kg de oro puro, de los cuales se rescataron 14,9 kg, mucho más que los casi 10 kg del Tesoro de Villena. El conjunto está formado por 31 lingotes circulares de distintos tamaños (el mayor mide 21 cm de diámetro y pesa 870 g), tres vasos (uno con forma de jarra y asa), un peine y seis lingotes alargados.
Una de las piezas más singulares es el peine de este tesoro prehistórico.
Más preguntas que respuestas
El Tesoro de As Silgadas plantea más interrogantes que certezas. Su depósito intencional sigue sin explicarse y su datación es controvertida. La mayoría de los expertos sitúan el origen a principios de la Edad del Bronce, hace unos 4 000 años, aunque dos factores generan dudas: la técnica de fundición "cera perdida", que parece demasiado avanzada para esa época, y la abundancia de lingotes, que sugiere un sistema de pago propio de los últimos momentos de la Edad del Metal.
El valle del río Umia, donde se encontró el tesoro, es una zona extremadamente fértil del sur de Galicia, con inviernos suaves, veranos templados y abundantes lluvias invernales. Desde la prehistoria ha sido una región densamente poblada y vía de paso; en época romana cruzaba una calzada y, desde la Edad Media, los peregrinos rumbo a Santiago de Compostela transitaron por allí.
Los depositantes del tesoro siguen siendo un misterio, aunque es probable que pertenecieran a una estructura social jerárquica, tal vez una forma de señorío guerrero. La arqueología experimental sugiere que reunir 28 kg de oro requeriría el trabajo de al menos 15 personas durante un año, utilizando la extracción por bateo en los ríos circundantes, ya que no existen evidencias de minería primaria. La alta pureza del oro respalda esta hipótesis y apunta a una sociedad compleja con una clara división de tareas.
Algunos objetos del conjunto indican contactos exteriores, algo esperable en una zona influenciada por corrientes atlánticas. Hallazgos cercanos de hachas de talón británicas demuestran la presencia de influencias del noroeste europeo. Sin embargo, la decoración de vasos y jarras sugiere el uso de un torno o herramienta similar, lo que retrasaría la datación hasta la llegada de los fenicios, un milenio después.
Conclusión
¿Por qué el Tesoro de As Silgadas es poco conocido en comparación con otros hallazgos? La respuesta sigue sin quedar clara; la gran cantidad de dudas y contradicciones generadas por distintas hipótesis podría ser la causa. Lo que sí podemos afirmar es que, en términos de peso y magnitud, este tesoro es el más importante encontrado en España, superando al famoso Tesoro de Villena.
Más información:
- "El Tesoro Desencantado, As Silgadas (Caldas de Reis)", Xoán M. Domato Castro y Beatriz Comendador Rey, 1998.
- museo.depo.gal