Como ocurre con la mayoría de los túmulos dispersos por Europa, los dos que aún se conservan en la ciudad polaca de Cracovia siguen planteando más preguntas que respuestas. Se conocen como Krakus (en polaco Krakusa) y Wanda (en polaco Wandy). Originalmente estaban rodeados por otros cuatro montículos más pequeños que fueron demolidos en el siglo XIX para la construcción de las murallas de la ciudad.
Ubicación y dimensiones
Krakus se sitúa a unos 3 km al sur del centro de Cracovia, a una altitud de 16 m sobre el terreno circundante (271 m sobre el nivel del mar) y posee una base de 60 m de diámetro. Wanda, situada más al este, a unos 10 km de Krakus, se eleva 14 m sobre el entorno y su base mide 50 m de diámetro. No se conoce con certeza quién los erigió ni cuál era su finalidad, y aún no se ha podido determinar su edad exacta, por lo que no está claro si son prehistóricos o de época más reciente.
Excavaciones y dataciones
Las excavaciones realizadas a mediados de la década de 1930 en Krakus revelaron que su interior está formado por una estructura de madera recubierta posteriormente de tierra, lo que le da la forma característica del túmulo. Entre los hallazgos destaca un cinturón de bronce encontrado en la zona inferior, datado entre los siglos VIII y X d.C., lo que sugiere una utilización relativamente tardía. Sin embargo, algunos autores proponen una fecha de los siglos II‑I a.C., atribuyendo a los monumentos un origen celta. Otros, como el profesor Władyslaw Szafer, defienden que fueron construidos por pueblos eslavos asentados en la zona a partir del siglo VII d.C.
Leyendas y mitología
Ambos túmulos están vinculados a leyendas recogidas por el cronista medieval Jan Długosz. Según la tradición, Krakus sería la tumba del legendario rey Krako o Krak, mientras que Wanda albergaría los restos de la princesa del mismo nombre, quien, según la historia, se suicidó arrojándose al río Vístula. El túmulo de Wanda fue inspeccionado por primera vez en 1913 y nuevamente a mediados de los años 60; en ambas ocasiones los arqueólogos no hallaron restos mortuorios.
Alineación astronómica
Al igual que otros monumentos antiguos como Stonehenge o el cromlech de Nabta Playa, los túmulos no fueron erigidos al azar; su ubicación responde a criterios astronómicos. Así, si nos situamos en la cima de Krakus y miramos hacia Wanda al amanecer del día de Beltane (el segundo festival celta más importante, que celebra el inicio del verano pastoral, a principios de mayo), el sol aparecerá justo por encima de Wanda. De manera inversa, al observar el atardecer desde la cima de Wanda, el sol se pondrá alineado directamente tras Krakus.
Monumento actual
El túmulo de Wanda está coronado por un monumento erigido en 1890 que representa un águila sobre un pedestal decorado con una espada y una rueda giratoria, con la inscripción “Wanda”.